domingo, marzo 05, 2017

La casa de la discordia.
 
 
 



Recordarán mis queridos lectores y lectoras, que en la última ocasión les hablé del misterio de la casa que edificó el ex alcalde Luis Díaz de Oyuelos, junto con Fabián Yarto en la Plaza Alonso Martínez, y por qué "desaparecen" tres quintos de ese edificio entre 1907 y 1913, fechas que separan estas dos fotos de la Colección Galafel que custodia actualmente el Archivo Municipal. Pues bien, hoy aclaramos el tema. Síganme.


Plano de las casas que pretenden edificar Luis Díaz de Oyuelos y Fabián Yarto en la Plazuela de la Audiencia. 1847. Figura en el expediente 3º-3º legajo 139 del Archivo General Militar de Segovia.

 
El 13 de septiembre de 1847, Luis Díaz de Oyuelos y Fabián Yarto, mandan una carta a la Reina Isabel II, explicando que "a los suplicantes corresponden dos casas sitas en la Plazuela de la Audiencia números 12 y 14, las cuáles están unidas a la Muralla vieja, según se demuestra en el plano que acompaña por duplicado". Ambos se proponen  dar más amplitud a sus casas, y para ello, desean adquirir el trozo de Muralla que está unido a aquellas, aclarando que con ello"no se persigue perjuicio alguno, antes si, se mejora el aspecto público". Por tanto indican que la Reina se digne a cederles ese trozo de muralla para edificar sobre él, estando los exponentes dispuestos a pagar su justiprecio.
 
En el Archivo General Militar de Segovia se conserva el expediente que se sigue sobre el asunto que tratamos. Está en la Sección 3ª División 3ª legajo 139 titulado "Enajenación muralla de Burgos a Luis Díaz de Oyuelos y Fabián Yarto". Allí se encuentran todas las comunicaciones que se entablan entre las partes. El Capitán General de Burgos, Agustín Caminero transmite al Ministro de la Guerra que "no perjudica a la buena defensa de la fortificación" y que por tanto, puede accederse a lo solicitado. Ya, en el mes de noviembre de ese año, el Ministro de la Guerra indica desde Madrid, que ha"dado cuenta a la Reina(Q.D.G)de la instancia que V.E. dirigió a este Ministro", expresando el deseo de los citados para adquirir esa parte de la muralla y edificar en ella. Aclara el Ministro que las murallas "son propiedad del ramo de guerra, y que su enagenación está mandado se haga, en cada caso particular, instruyendo el oportuno expediente, de la manera en que lo han hecho los recurrentes". Por lo que se da conformidad a lo actuado y se accede, por orden de S.M, a la pretensión de la compra, abonando la tasación que se haga de los materiales y solares que adquieran; cantidad que se adjudicará a la dotación ordinaria de Ingenieros de la plaza de Burgos, para cubrir necesidades. Normalmente de adjudicaba en pública subasta del Estado, aunque había cierta condición de tanteo para los propietarios que lindaban con el bien subastado.
 
En un anterior capítulo, ya vimos como Luis Díaz de Oyuelos quiso adquirir un terreno fuera de las murallas, para construir una valla hasta la esgueva de Trascorrales, que sirviera de cierre al nuevo jardín de su casa. Pese a que el Ayuntamiento accedió y cobró por esta venta, la intervención del Capitán General, afirmando que se perjudicaba a los intereses de la Hacienda Militar al no dejar un paso de ronda, paralizó tal venta, y la muralla quedó como la contemplamos ahora en las traseras de la calle Trinidad.
Plano de la zona que pretendió comprar Luis Díaz de Oyuelos y no se llevó a cabo.




Alzado de la modificación propuesta para la valla exterior que daba a la Trinidad. Tampoco se realizó y el jardín quedó como público.
Pasemos ahora analizar la configuración urbanística que tenía esta zona de la plazuela de la Audiencia, actual Plaza Alonso Martínez,en esos momentos de mitad siglo XIX.
Detalle de la configuración de la Plazuela de la Audiencia en 1866 extraído del Plano de Coello.
 



Croquis de la Plazuela de la Audiencia. Exp.17/481 Ambu. 1846.
 
Como se ve por el plano que antecede, lo que ahora es la Plaza Alonso Martínez, realmente no era más que una calle ensanchada que se encaminaba hacia el arco de Margarita, haciendo honor al nombre  Plazuela de la Audiencia, que se hallaba situada en el Palacio de las 4 Torres, actual edificio de Capitanía. Pegada al Arco de Margarita estaba la casa de Ángel Revilla, propietario anterior a Luis Díaz de Oyuelos ( y por lo que se percibe en la documentación también en fechas posteriores), y detrás de esa casa, la del cabildo de San Gil, que poco más tarde adquirió, el presbítero de la Catedral, Fabián Yarto. El resto de propietarios, en la parte izquierda de la calzada son Bruno Carranza y el Conde de Villariezo, hasta llegar a la esquina con la actual Avellanos, donde estaba la casa de los escribanos. En este croquis que elaboró Pedro Guinea en 1846, observamos el nacimiento de la alineación de las actuales casas números 3 y 4 de la Plaza Alonso Martínez, según línea proyectada por el entonces arquitecto municipal Bernardino Martínez de Velasco. Vendió la municipalidad a Carranza 650 pies cuadrados. El interés del arquitecto municipal era una alineación más recta de las edificaciones, pero chocó con la oposición del Regente de la Audiencia, al que no gustó que se vendieran esos terrenos públicos tan alegremente.
Este es el plano en el que el arquitecto municipal detalla el terreno vendido de 364 pies cuadradosy los 84  a los que renuncia Luís Díaz de Oyuelos. (Ambu 17/482) Todo ello para conseguir casi un ángulo recto con la casa de Bruno Carranza y visualizar mejor el Arco de Margarita desde la confluencia con calle San Juan.


 De hecho, en 1847, cuando se abrieron los cimientos de las casas de Ángel Revilla y el Cabildo de San Gil, para edificar los edificios proyectados por Díaz Oyuelos y Fabián Yarto, el Regente de la Audiencia denunció "usurpación de la plaza pública" y envió una carta al Ayuntamiento con tono ofensivo denunciando que "mediante un contrato escandaloso se han abierto los cimientos de las casas  4 o más baras más allá de lo derribado..." El lío que se formó fue monumental, necesitando la intervención del Jefe Político de la Provincia que dictaminó que la ley de municipalidad daba en ese momento a los ayuntamientos, la facultad de decidir la alineación de calles o plazas. Todo venía a raíz de un acuerdo entre el Ayuntamiento y los nuevos propietarios para formar un ángulo recto con la casa de Bruno Carranza, ocupando parte de espacio público, y a la vez retranqueando la fachada que daba a la Audiencia. La razón que esgrimía el arquitecto municipal, era para que el Arco de Margarita "pudiera verse desde la entrada a la Plazuela por la Calle San Juan".(Ambu 17/482). Para el Regente quedaba muy claro el trato de favor para con los nuevos propietarios por lo irrisoria de la cantidad que recibía el Consistorio a cambio.
Fachada al Oriente de la Casa que edificaron Luis Díaz de Oyuelos y Fabián Yarto en la Plazuela de la Audiencia (actual Plaza Alonso Martínez 5-6) en 1847.Ambu 17/482.

 
 En el Archivo Municipal existe un expediente de la Sección Administrativa 1509 de la Policía Urbana 22, en definitiva el 22/1509, que nos va aclarar totalmente lo ocurrido entre las dos fotografías del principio.
Dentro de este expediente titulado "Casas declaradas en estado de ruina desde 1892 al 1923", se encuentra una pieza promovida por la Alcaldía que comienza el 11 de abril de 1905, y versa sobre las casas números 5 y 6 de la Plaza Alonso Martínez. El Arquitecto municipal, Saturnino Martínez Ruíz, recibe el encargo de realizar un informe sobre el estado de la casa con la mayor urgencia para dictaminar el estado de ella, y para que detalle las obras que deba hacer el propietario para garantizar la seguridad. En dos días tenía el arquitecto terminado el informe, que declaraba la ruina total inminente, pidiendo un corto plazo para su derribo. Entre otras cosas afirma en su informe, que en la "planta baja se advierte un rebajamiento del terreno, que ha dado lugar a grandes movimientos de los muros de carga; se advierten agrietamientos, tanto en la medianera con la casa número 4 como en las fachadas, particularmente en la que vuelve a la calle Sanz Pastor; los muros del pozo de escalera son ya verdaderos hundimientos; casi todos los muros de carga y tabiques están agrietados y rebajados"...etc.
El 14 de abril de 1905 se manda ya un certificado a los propietarios, Pedro Verona Gómez y José Moreno Alvareda, para que en base al artículo 93 de las Ordenanzas Municipales y al 389 del Código Civil, procedan al derribo en el plazo máximo de 15 días.
 José Moreno Alvareda, vive en Madrid, en el distrito del Congreso, calle Lope de Vega 34. Tras recibir la comunicación el 26 de abril, contesta al Ayuntamiento el 5 de mayo. Expone "que la casa es propiedad de su difunta Madre política Dº María Josefa de Yarto, y no suya, aunque la representa desde su fallecimiento y de los herederos del Sr.Revilla". Manifiesta que el estado de ruina es más aparente que real, pues así lo comprobó el Ingeniero que vio la casa hace siete años, cuando el mismo arquitecto del Ayuntamiento, Saturnino Martínez, ordenó el cierre de esta casa. Explica José Moreno que tan sólo tiene esta edificación 50 años de vida y "cuenta con cimientos de mampostería de la antigua murallas". Para el exponente, las 4 fachadas se hallan en completo estado de solidez, "pues  la pequeña grieta que se nota en la parte alta de una de ellas, fue producida al desmontarse el arco llamado de Margarita, sin que haya continuado." En el interior, achaca a las filtraciones producidas por las fugas de la cañería de la Empresa de Aguas de esta Ciudad, en forma de desperfectos de fácil y no costoso arreglo. La razón por la que no se han hecho las reparaciones, es porque se está a la espera de que se solucione el problema de las fugas de la Compañía de Aguas, como indica manifestaron al Ayuntamiento hace 5 años cuando les obligaron a cerrar la casa por riesgo de derrumbe. Finalmente. José Moreno solicita revocar la orden de derribo.

Este problema de las filtraciones de agua se refleja en muchos expedientes municipales de estos años y afectó a todas las viviendas que bajaban por la calle Trinidad hasta girar a la Plaza Alonso Martínez. En concreto el expediente del Ambu 22-1077 relata una ardua disputa de Baldomero Villegas, Coronel de Artillería, sobre la ruina de sus casas en la calle Trinidad, números 6,8,10 y 12, donde toda la culpa la atribuye a fugas de la tubería general de la Compañía de Aguas, que viene de los depósitos y va hacia el edificio que la empresa tenía junto a la Casa de las 4 Torres, en lo que ahora es la calle Concordia. La "Compañía de Aguas" nace en Burgos en 1889, y una de sus especiales funciones fue fabricar luz.  Para ello tenía la instalación de transformación hidroeléctrica, llamada "fábrica de la luz" . Gran parte de las centrales eléctricas que se crearon entre finales del siglo XIX y primer tercio del XX, fueron molinos readaptados. En Burgos también funcionaron la "Electra de Castañares",  el "Porvenir de Burgos", y la "Hidroeléctrica del Arlanzón".


En este Plano de los ingenieros Lostau y Martín Campos de 1894, se puede observar la configuración de la Plaza Alonso Martínez y la ubicación de la Fábrica de la Luz de la Compañía de Aguas. Es el edificio que se pega a una esquina del Palacio de las 4 Torres(luego Capitanía) al sur de la Plaza y al comienzo de lo que ahora es la Calle Concordia.

Del mismo modo, Fabián Barriocanal ( expediente Ambu 2-520), tuvo que reclamar tras la declaración de ruina de sus casas y las de sus hermanos al comienzo de la calle Trinidad, en concreto los números 18 y 20. La cimentación se encontraba fangosa, "efecto de las filtraciones de agua procedentes de la tubería que tendida por esta calle de la Trinidad, conduce desde el depósito de la Compañía de aguas  hasta la fábrica de la luz eléctrica". Incluso el propio Ayuntamiento reclamó daños en la Calle Trinidad por una gran rotura de esta tubería que levantó todo el adoquinado. Todo esto ocurre entre los años 1895-1905 repetidamente, y los propietarios de las casas no querían reformar sus casas, por no tener confianza de que los problemas de las filtraciones estuvieran resueltos por parte de la Compañía de Aguas.

El 12 de mayo, el Alcalde de Burgos contesta a José Moreno, que si está disconforme con la decisión municipal debe hacer lo que estipula el artículo 100 de las ordenanzas municipales, y tiene desde éste momento 8 días para hacerlo. Y lo hace. Presenta un recurso de alzada sobre la decisión tomada previo encargo de un informe a un perito para que certifique el estado del edificio. De ello se encarga el prestigioso arquitecto José Calleja y Lozano, miembro de la Real Academia de San Fernando. Este afamado arquitecto, que trabajaba sobre todo para la Diputación haciendo edificios tan sobresalientes como el Hospicio de San Agustín, hizo un informe que disentía en algunos aspectos de las opiniones del arquitecto municipal. Califica la situación como de ruina parcial inminente y propone una serie de soluciones para no tener que demoler todo el edificio. Indica el arquitecto que se deben reforzar  todos los pies derechos de la planta baja, demoler el muro de fachada que vuelve a Sanz Pastor, desmontar la galería establecida en la fachada Norte, revocar el resto de fachadas y el tejado, así como hacer pequeñas reparaciones de los entramados interiores de madera.

Ante esto, y para dirimir la discordia, el Ayuntamiento nombra el 4 de octubre, al Ingeniero Perito Militar, Sebastián Carsi, como "perito tercero". A lo que replica José Moreno, preguntando si el tal Carsi "¿posee el título de arquitecto y ejerce como tal pagando su contribución correspondiente?". A pesar de esta oposición de uno de los propietarios de la casa en cuestión, Carsi, coincide en dar la razón a Calleja, y por lo tanto, también disiente del Arquitecto Municipal en su calificación de ruina total. Para Carsi "el movimiento del terreno es de carácter accidental, no persistente" hecho comprobado porque en los 5 meses que han mediado entre su informe y el de Calleja, la situación descrita es idéntica. El estado del edificio, en fin, permite hacer las reformas propuestas por José Calleja y no es necesario derribar todo el edificio, sino alguna fachada.
Esta es la vista que quisieron conseguir los Corporativos municipales a comienzos del XX desde la confluencia de la calle San Juan con Plaza Alonso Martínez. Origen de la polémica por la expropiación por supuesta ruina de la casa que "tapaba" parte del edificio de Capitanía.


Hay un detalle en el informe del ingeniero Carsi que nos da una pista de lo que  realmente estaba ocurriendo y estaba en el fondo del asunto. Atribuye las prisas del Ayuntamiento a que la Corporación tiene proyectado un ensanche de la vía pública en ese punto, con motivo de la instalación de la Capitanía General. Y el nuevo edificio, que de ocurrir esto, luciría mucho más, viéndose también desde la Plaza, la nueva escuela municipal de Sanz Pastor, ambas construidas de la mano del arquitecto municipal, Saturnino Martínez Ruiz, juez y parte, como vemos, en el expediente de derribo de las casas citadas. No hay que pasar por alto un dato importante a tener en cuenta: las arcas municipales no disponen de holgura suficiente para grandes dispendios, y no es lo mismo expropiar un solar, que un edificio con sus viviendas.
En febrero de 1906 el Ayuntamiento solicita informe al Gobernador civil de la Provincia, sobre quién  tiene la competencia de ordenar un derribo para garantizar la seguridad y éste contesta que según el artículo 389 del Código Civil, le corresponde al municipio.
Así es como el 9 de marzo Alcaldía toma el acuerdo de ordenar el derribo de las casas 5 y 6 de la Plaza Alonso Martínez comunicándoselo a los propietarios e insertando el anuncio en el BOP.
Ante este acuerdo, Celedonia Pineda de Yarto, propietaria del número 6 con su corral y cuadras, junto a su hermana y sobrinos, herederos todos, presenta un recurso de alzada contra la resolución del Ayuntamiento de fecha 9 de marzo que decreta el derribo de su casa. Se justifica este recurso en base al derecho que le otorga el artículo 169 y siguientes de la Ley Municipal vigente en ese momento. Entiende que sólo se debe obligar al derribo cuando no fuese posible la reparación, y los informes de José Calleja y Carsi coinciden en la ruina parcial.  Aunque José Moreno ha cesado en la representación de Celedonia, al ser padre de uno de los herederos menor de edad, protesta en un escrito al Ayuntamiento por tomar una resolución arbitraria y contraria al parecer del perito tercero nombrado en discordia, que "sólo se entiende por que se pretende el ensanche de aquella Plaza, por convenir a Guerra y al ornato público, según manifiestan los periódicos de aquella localidad".
En 1907
Después de 1913


El 6 de diciembre de 1906, finalmente, el Gobernador Civil actúa para resolver que "se permita la demolición de la parte ruinosa y se indemnice la parte no ruinosa". Entre tanto Celedonia ya había desistido de hacer la reforma y consentía vender por 40.000 pesetas su casa, que es el valor manifestado en la testamentaría de Josefa de Yarto, su madre, por la casa. El otro propietario, Pedro Verona Gómez, apoderado de su hija Dolores Gómez Revilla, ofrece la parte de la casa número 5  que es, en parte, de su propiedad por la cantidad de 5.250 ptas. Manifiesta que "tuvieron que abandonar la casa por las numerosas grietas y no ser posible el acuerdo para la reparación con los propietarios del 6, que viven en Madrid." Comprende que dicha finca "es de necesidad para el ensanche de dicha Plaza, para dar más realce y utilidad al nuevo edificio de Capitanía General." Tan sólo son propietarios de 51,76 m2 en planta baja y 161,9 m2 en el primer piso.
Entre tanto, se nombra a Antonio Esteban, administrador del Hospital Militar, como representante de la familia Pineda en Burgos para este asunto. Esteban ya indica en enero de 1907, fecha en la que prácticamente está terminado el nuevo edificio de Capitanía, que "no consentirá que se derribe la parte que no está ruinosa y que determinaron los técnicos que se puede reparar" afirmando que por parte del Ayuntamiento "se estaba intentando minorar el precio de compra por este modo".
Con fecha 1ºde Abril de 1907, el arquitecto municipal, Saturnino Martínez Ruiz envía una carta al Gobernador Civil, bastante enfadado, manifestándole que en cumplimiento de la orden dada en 6 de diciembre de 1906, "se han ejecutado las obras de demolición parcial de dicha casa, con el desmonte del muro de fachada que vuelve a la calle del General Sanz Pastor, donde estaban establecidos los retretes, y así mismo la galería de la fachada Norte, partes que categóricamente se reconocían en los puntos 2º y 3º de la certificación del perito Don José Calleja, como sujetos a ser demolidas, con cuyo parecer estaba conforme la certificación del Ingeniero Don Sebastián Carsi. Y afirma que "declina toda responsabilidad si hay derrumbe pues él aconseja el derribo total del edificio". Manifiesta una vez más con ello, la disconformidad con la decisión tomada por el Gobernador Civil en este caso. Un mes antes, este arquitecto municipal había manifestado en un informe "la imposibilidad de ejecutar lo ordenado por el Gobernador Civil", contestándole el propio Alcalde, Ramón de la Cuesta, "que cumpla lo ordenado"
Fachada Norte y la "vuelta a Sanz Pastor" que se desmontaron por amenazar ruina el 5-6 de la Plaza Alonso Martínez, siendo expropiado después en parte para ampliar el espacio público.

Inmediatamente terminado el tira y afloja con el derribo parcial, se inicia otro expediente para la expropiación de la casa número 6 de Alonso Martínez a instancia de varios corporativos. Entre el 8 de febrero de 1907 y el 22 de enero de 1913 se llevan a cabo las gestiones. Lógicamente, la tasación la hizo...Saturnino Martínez, que incluyó 703,95ptas por el derribo parcial, además de 550ptas por sus honorarios, que son el triple de lo habitual "por haber ofrecido la obra , grave responsabilidad al arquitecto".Vamos, que se lo iban a pagar y bien.
No hubo avenencia en el precio y en julio de 1907 el Alcalde, Fernández Cavada, inició la expropiación forzosa, "para para completar la urbanización que se proyecta en las calles que rodean al Palacio de Capitanía", como vemos, ya se dice abiertamente el objetivo. En ese mismo año se inauguró el nuevo Hotel Norte y Londres, propiedad de los hijos de Manzanedo, que hermoseaba, con un edificio de tintes modernistas  muy del gusto de la época , la fachada que daba a la Plaza de Alonso Martínez, por la que se accedía. Es de entender así que las autoridades y el pueblo de Burgos quieran hermosear las vistas del turista que pueda contemplar en todo su volumen la obra de Saturnino.

El tira y afloja, con cambios en los intermediarios de Celedonia Pineda, finalmente se alarga hasta llegar a una Comisión de Hacienda del 16 de octubre de 1912 donde se acuerda el pago a dicha señora de 29.182,32 ptas y a Pedro Verona 4.863,72ptas. Se les ha descontado los gastos del derribo sobre  la cantidad inicial acordada.
El Ayuntamiento pretendió vender títulos de deuda para pagar la expropiación, síntoma claro de los problemas de financiación del Consistorio, pero no obtuvo autorización del Estado. Finalmente se tuvo que acordar el abono en tres anualidades, presupuestos de 1913-14-15, y sujetas al pago de un interés del 5% anual sobre la deuda en pagos cada trimestre a los expropiados.

Misterio resuelto. ¿Era ruina o expropiación? Las dos cosas, y un poquillo polémicas entiendo yo.

El Ayuntamiento de Burgos abordó la construcción de la sede de Capitanía sacando de sus arcas municipales 700.000 pesetas. El edificio de inspiración neogótica se edificó tras la demolición del Palacio de Castrofuerte o casa de las 4 Torres que se encontraba en mal estado. Tras la conversión de la Comandancia militar de Burgos en sede de Capitanía General en 1841 para las provincias del Norte (Santander, Logroño, Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra, Palencia y Burgos), la pelea empieza en la búsqueda de un edificio principal que acogiera los servicios de Estado Mayor y Gobierno Militar. Un Real Decreto decide en 1893 que el Estado Mayor de la zona se instale en Miranda de Ebro. Tras intensas gestiones de las diferentes instituciones de la Ciudad, respaldadas por una gran manifestación de más de 6.000 burgaleses ( sobre 30.000 personas que habitaban Burgos en ese momento), se revierte la situación y se establece en Burgos capital la sede de la Capitanía General del VI Cuerpo del Ejército. Fernando Ortega Barriuso nos dice en su libro "Breve Historia de la Ciudad de Burgos" que para celebrarlo el Ayuntamiento repartió 2.000 vales de pan y arroz a los pobres. Según refleja la prensa el edificio se hizo de rogar y la sede fue dando tumbos por diversos edificios de la Ciudad (en la Calle de la Calera, en la Casa del Cordón, etc). Todavía en 1901 el Diario de Burgos señalaba que "o el Ayuntamiento facilita un edificio decoroso para la instalación definitiva de la Capitanía General o ésta será trasladada a otra población." No en vano había estudios técnicos del Ministerio que aconsejaban su instalación en Vitoria por sus mejores condiciones geográficas y geopolíticas como señala Emiliano González Díez en el libro "La Ciudad de Burgos en su Historia. Las familias poderosas de la burguesía que gobernaba la Ciudad, especialmente enriquecidas tras la desamortización, y que habían copado todo el poder municipal ( los Plaza, escudero, Casado, Dorronsoro, Moliner, Rico, etc) optaban por un modelo de ciudad de servicios administrativos y militares, desechando en  buena medida a instalaciones industriales como los talleres de la Compañía de Ferrocarriles del Norte que emigraron a Valladolid. El miedo a que las nuevas organizaciones obreras se adueñaran de la domesticada población burgalesa pesaba mucho en sus decisiones. Ello condicionó durante décadas el modelo de crecimiento urbano y social de Burgos, donde los cuarteles militares crecían como setas. La guarnición castrense la estima Emiliano González, en 1740 hombres, "distribuidos en cinco regimientos acuartelados en la calle Vitoria-en las huertas del monasterio de San Juan se ubicó el de infantería de San Marcial-y el de artillería de Fernán González en el Paseo de la Quinta y el cuartel de milicias en Avellanos". A ellos sumamos el parque regional de artillería de Santocildes, las dependencias de suministros en la calle San Francisco, la Comandancia de Ingenieros, el nuevo Hospital Militar que sustituyó al derruido en la Merced, Caballería...

Finalmente, haremos una breve mención a los dos arquitectos intervinientes en la disputa que nos ocupa.
El arquitecto José Calleja y Lozano fue Académico de San Fernando desde 1888. Actuó como arquitecto de la Diputación y por ello intervino en numerosas obras que en esos años impulsó esta Institución. Véase los Ayuntamientos de Medina de Pomar y Villarcayo, que gozan de la tradición neoclásica y cierto eclecticismo. En la Capital destacamos el Seminario San José, la ampliación del Hospital de San Quirce y San Julián (Barrantes), y sobre todo su magnífica obra en la Casa de Beneficencia u Hospicio de San Agustín, actual Centro Cívico.
Fotografía aérea de los años 60 en la que se aprecia el conjunto de la edificación proyectada por José Calleja y Lozano para Hospicio o Casa de Beneficencia Provincial, en las antiguas huertas del Monasterio de San Agustín.

Imagen antigua del interior del Hospicio Provincial, actual Centro Cívico San Agustín. Las columnas que vemos fueron ubicadas en la Plaza Dr. Emilio Giménez Heras.


En el costado derecho de la fachada del antiguo Hospicio Provincial se puede leer aún la firma del arquitecto José Calleja.

En el mismo contexto de arquitectos formados en la escuela de Arquitectura de Madrid, y que desarrollan una intensa labor como funcionarios dependientes de una Institución, destaca el otro protagonista de nuestra historia: Saturnino Martínez Ruiz. Gran protagonista del diseño urbanístico para el tránsito del siglo XIX al XX en nuestra Ciudad. Nacido en Calahorra en 1842, Académico de San Fernando desde 1969 trabajó en Logroño y Soria antes de conseguir la plaza de arquitecto titular del Ayuntamiento de Burgos. Aquí permaneció desde 1888 hasta su jubilación en 1923 e incluso como "arquitecto consultor" hasta su muerte en 1930. Como hombre de su momento, y dentro de la ideología burguesa del "laisser fair", propuso cambios muy sustanciales en el irregular trazado del centro urbano, en aras de la salubridad y buen aspecto público. Así, la cubrición de esguevas y ampliación de calles y plazas fueron uno de sus grandes objetivos. Numerosas obras avalan su productividad y genio. Entre ellas destacamos La Escuela de Vadillos (edificio de escuelas municipales en calle Sanz Pastor), el mercado de la calle Santocildes, y la Sede de Capitanía General. Suya es también la portada modernista del Salón de Recreo que se conserva en el Teatro Principal. Solidez constructiva, nuevos materiales y corrección académica, conjugando tradición con modernidad. El conjunto urbanístico para la burguesía en la Isla, la configuración de la Quinta, así como la Calle Laín Calvo,  el inicio de la Calle Vitoria y hasta la Plaza Mayor son fruto de su intervención.


Edificio de Capitanía levantado en la Plaza Alonso Martínez en el solar que ocupaba el Palacio de las 4 Torres. Autor Saturnino Martínez.1904-1908.
 

Edificio diseñado por el Arquitecto Municipal Saturnino Martínez para Escuelas Municipales de los Vadillos en la calle Sanz Pastor.1890.
 

 
Documentos consultados.
Ambu (Archivo Municipal de Burgos), signaturas: 22-1509; 22-1077;2-520; 22-566; 18-1264; 17-481; 17-482; 17-483; 11-64; 17-481; 11-64; 11-155; FO 28556 y 28561
Archivo General Militar de Segovia. 3ª 3ª Legajo 139.
Bibliografía:
-IGLESIAS ROUCO, Lena Saladina: "Arquitectura contemporánea. Génesis y desarrollo.(1760-1960)". Varios Autores Historia de Burgos, Edad Contemporánea Tomo IV, parte 4; Burgos 2007 Caja de Burgos.
-MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo y GONZÁLEZ DÍEZ, Emiliano: "La Ciudad de Burgos en su Historia" . IMC Ayuntamiento de Burgos, 2009.
-ORTEGA BARRIUSO, Fernando: "Breve Historia de la Ciudad de Burgos". Burgos 1996. Artecolor.

                           Autor de este artículo: Jesús Ojeda Calvo.    En  Burgos,  5  de marzo 2017.
 

miércoles, febrero 22, 2017


Proposición al Pleno sobre las murallas de Burgos.
 
Al Pleno del Ayuntamiento de Burgos
Raúl Salinero Lacarta, PORTAVOZ en el Ayuntamiento del GRUPO MUNICIPAL de

IMAGINA BURGOS, con CIF V-09569070, email: imaginaburgos@aytoburgos.es, al



amparo de lo establecido en el Reglamento Orgánico y Funcionamiento de las

Entidades Locales, presenta para su discusión y aprobación esta PROPOSICIÓN
GESTIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO DE LAS MURALLAS DE BURGOS
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Esta moción propone recuperar espacios de titularidad municipal que han sufrido

la apropiación indebida por particulares.

Los jardines colindantes a C/ Fernán González 67-85 y los anexos a los edificios del

Paseo de Los Cubos están registrados como propiedad municipal.

Lo mismo ocurre con el trozo de muralla que aún aguanta entre las edificaciones

de la Plaza Alonso Martínez y la Calle Trinidad. El conflicto sobre la propiedad de la

muralla y sus usos ha estado de actualidad los últimos meses en los medios de

comunicación.

Hay más: el Arzobispado de Burgos tiene dentro del recinto de la Iglesia de San Gil

un trozo de muralla de titularidad municipal, cerrando el acceso a los burgaleses.

La construcción de esta muralla, fue iniciada en 1276 a instancias del rey Alfonso X

El Sabio, tardando un siglo en levantarse; se utilizó piedra procedente de Hontoria y

Atapuerca; contaba con 93 torres o cubos circulares y 12 puertas de acceso; hubo

otra anterior de menor extensión hecha en tiempos de Alfonso VIII, y que el

crecimiento de población en los siglos XI, XII y XIII dejó pequeña. Fue derribada en

su mayor parte en los siglos XIX y XX. Y todavía está amenazada.

La muralla de Burgos fue cedida por su majestad para ser custodiada y mantenida

por el Consistorio y según normativa debe tener al menos 8 metros de espacio

transitable y de propiedad municipal frente a cualquier edificación. El estado cedió

a la Ciudad, no solamente el Castillo con todos sus terrenos y obras de fábrica, sino

también la muralla “para atender a su custodia y conservación.”

Tiene afecta una protección genérica del Decreto 22 abril 1949, y por la Ley

16/1985 de Patrimonio Histórico Artístico Español, además de la protección integral

en el PGOU de Burgos. Es de acceso libre, según la ley, y es dominio público.
 
La muralla por la zona interior en el Paseo de Los Cubos está descuidada y con

riesgo de derrumbe. La puerta de c/ Cubos nº 2, 4, 6 y 8 tiene una cerradura que

controlan los vecinos aunque sea un terreno que no les pertenece. En el mismo

recinto hay una puerta trasera que comunica con la calle Santa Águeda y que

también cierra el acceso, y una prolongación de muro perimetral fuera de ley. Los

edificios colindantes tienen igualmente carteles de “Propiedad Privada” y muros

que impiden el acceso a sus jardines cuando se trata de espacios de propiedad



municipal. Los edificios son los siguientes: paseo de los Cubos nº 2, 4, 6 y 8, a los que

hay que añadir también los portales de la calle Santa Águeda 27 y 29 cuyos

jardines y zona privada residencial dan a la muralla.

Tanto éstos como los colindantes a c/ Fernán González 67--85 son terrenos que han

permanecido cerrados a los burgaleses y han sido usados para uso particular

desde la construcción de dichos edificios, sin embargo, al ser terrenos municipales,

el pago del IBI durante estos años ha sido eludido.

Por lo expuesto, solicitamos al Pleno del Ayuntamiento de Burgos que adopte los

siguientes:




ACUERDOS
1.- Realización de un estudio por parte de Patrimonio Municipal, que defina las

propiedades municipales en todo el perímetro de la muralla de Burgos. Si de los

informes que se emitan se deduce cualquier irregularidad, se tomarán las medidas

oportunas para restablecer el derecho.

2.- Una vez realizado el punto anterior se procederá a la convocatoria del Consejo

Especial para la Custodia, Defensa y Promoción del Patrimonio Mundial, para

estructurar la restauración y puesta en valor de la muralla de Burgos. Esta

actuación tendrá como objetivo su apertura al público, y también la planificación

urbanística de dichos espacios para un buen aprovechamiento (rutas guiadas,

posibles corredores en algunos tramos por la zona superior, iluminación,

indicadores, escaleras, etc), buscando conectar unas zonas con otras.

Burgos, 7 de Febrero de 2017
Al Pleno del Ayuntamiento de Burgos
SR. ALCALDE DE BURGOS, DON JAVIER LACALLE LACALLE

domingo, enero 15, 2017


 De murallas y esguevas.
 

En esta fotografía previa al 2004, se observa claramente, que la propiedad del segundo piso del 4 Pza. Alonso Martínez, tiene”techados” los 5 metros y 244 milímetros  lineales que están en la escritura; única “supuesta” posesión (a falta del documento de compra) que se  corresponde con la medida de la fachada del edificio que da a la muralla. Foto cedida por Aratikos Arqueólogos .Una imagen vale más que mil palabras. Un regalo para la vista antes de empezar el relato.

 

Van pasando los meses, y en el Ayuntamiento de Burgos no se toman decisiones sobre las propiedades, así como repercusiones, de la licencia concedida a los propietarios de Pza. Alonso Martínez, en el entorno de la muralla medieval del siglo XIII.

Por mi parte, he proseguido la investigación que en estos párrafos expongo, parte de los cuáles, ya han sido adelantados por el periodista del Diario de Burgos, Álvaro Melcón con fecha 21 noviembre de 2016.

Lo haremos en 4 Capítulos:

1.-Modificación puntual del PGOU para agrupación de volúmenes en la ordenación detallada en Pza. Alonso Martínez 2.

2.-La propiedad pública de parte de la antigua esgueva de Trascorrales.

3.-Protagonistas con nombre propio.

4.-La intervención arqueológica en el solar hecha por Aratikos Arqueólogos.

 

 1.-Modificación puntual del PGOU para agrupación de volúmenes en la ordenación detallada en Pza. Alonso Martínez 2.

La verdad es que esta parcela no deja de deparar sorpresas. En el año 2007, la propiedad de Pza. Alonso Martínez 2, solicitó una modificación del Plan General de Ordenación Urbana de Burgos, por la cual se ordenan nuevos volúmenes en la edificación interior. En el expediente de la Gerencia Municipal de Fomento número 11/2007, se recoge que la idea es agrupar la edificabilidad en altura en el interior de la parcela, de tal manera que se pasa de 2 a 4 alturas junto al muro de la antigua esgueva Trascorrales (que se elimina), y se deja “exenta” de edificación la muralla medieval, conocida en los últimos meses como “del cenador”.

Ocurría que la anterior ordenación tenía adosada a la muralla medieval del siglo XIII, varios edificios de 2 alturas que ahora se pretenden trasladar a otra zona de la parcela mediante esta modificación puntual del PGOU, en cuanto a la ordenación detallada. Además consiguen un aumento del aprovechamiento de 127 metros cuadrados más.

Plano de ordenación vigente en 2007 que se pretende modificar para una nueva ordenación de volúmenes en la parcela interior.

El Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León dan el visto bueno a esta modificación, con el informe favorable de la Comisión Territorial de Patrimonio de Burgos. Esta última, determina que se puede eliminar el muro que antaño servía de separación para la esgueva de Trascorrales, proveniente de los ríos Pico y Vena, que atravesaban la muralla de la Ciudad por esta zona. También que debe hacerse previamente una excavación arqueológica (como se hizo) para documentar esta esgueva y sus elementos constructivos. Pero no está protegida.

Sí lo está la muralla medieval entre la antigua puerta de Margarita y la entrada de la esgueva, conocida actualmente como la “del cenador”, que es un Bien de Interés General, y por ello sólo recibe tratamiento de conservación y mejora; y a la que dicho sea de paso, le están atribuidas todas las prescripciones que marca la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León.

 Me permito ahora copiar el artículo 41.2 de la Ley 12/2002 que espero aclare a más de uno lo que ocurre con el cenador:

Artículo 41  Prohibiciones en monumentos y jardines históricos 

 1. En los monumentos y jardines históricos queda prohibida la instalación de publicidad, cables, antenas, conducciones aparentes y todo aquello que impida o menoscabe la apreciación del bien dentro de su entorno.

2. Se prohíbe también toda construcción que pueda alterar el volumen, la tipología, la morfología o el cromatismo de los inmuebles a los que hace referencia este artículo o perturbe su contemplación.

Y esto aparte de que cualquier “instalación” o actuación en un BIC debe obtener licencia previa, y en este caso, además tener el visto bueno de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León ( no sólo de la Comisión Provincial…).

El artículo 19 de la Ley de Patrimonio Histórico Español, Ley 16/1985, declara claramente que “será preceptiva la autorización de los organismos competentes (…)para colocar en fachadas o en cubiertas cualquier clase de rótulo, señal o símbolo…prohibiéndose toda construcción  que altere el carácter de los inmuebles a que se hace referencia en este artículo (BIC)o perturben su contemplación.

 Hágase ver que la muralla del “cenador” obtuvo visto bueno de la Comisión de Patrimonio pero con recomendaciones para su mantenimiento y reconstrucción, en ningún momento se habla de una instalación fija en la parte superior del cubo de la muralla. Y si la “supuesta” propiedad defiende que ésta no es una instalación fija, sino un mueble, debiera quitarse a diario, cosa que no se ha hecho en ningún momento, y seguramente no sea posible.

 Para mí queda claro que vulnera la ley, pues perturba la contemplación de la muralla como estaba en su estado original, además de no haber obtenido licencia del organismo competente para su instalación; en ningún documento de la licencia aparece la estructura del “cenador”, que por lo tanto no ha sido objeto de ningún informe.

Dejemos Plaza Alonso Martínez 4 y volvamos al 2. Este edificio está sujeto, entre otras, a la norma zonal 1ª del PECH, con la obligatoriedad de conservar tanto las fachadas existentes en la Pza. Alonso Martínez, obra de arquitectura tradicional del siglo XIX, como la muralla que marca el límite Norte del solar.

Los promotores de esta modificación, que fue aprobada por el Ayuntamiento y la Junta, significaban en la justificación que “la Modificación Puntual no solamente respeta las alineaciones y fachadas a la Plaza Alonso Martínez, sino que, respecto de la muralla medieval, recupera su intradós que estaba tapado dentro del solar por una edificación adosada a ella de dos plantas y bajo cubierta, al plantearse la supresión de dicha edificación, para agrupar la edificabilidad total admisible en otra zona del solar”.

En otras palabras, que los actuales propietarios tienen la obligación de mantener fachadas y alturas frente a Plaza Alonso Martínez, y pretenden conseguir más edificabilidad liberando unos “barracones” que estaban adosados  a la muralla, para llevarlos a la zona del solar donde estaba el muro de la esgueva, al Oeste, y levantar allí más altura.

Señalan que de esta forma “la muralla recupera todo su volumen exento, pasando a formar parte de la Ciudad, lo que justificaría un Bien de Interés Cultural evidente”

Esta modificación no afecta a la trama urbana existente, ni a las alineaciones ni rasantes, salvo en la alineación Oeste del solar, que estaba cerrada por un muro de 3 metros de altura, el cual, como hemos dicho, pudo demolerse tras permiso de Patrimonio y una excavación arqueológica que llevó a cabo Aratikos. Ésta intervención en esa zona del solar, permite una descongestión del viario que muere en esa zona, mejorando accesos para vehículos particulares, bomberos, ambulancias, etc.

En resumen, la modificación puntual en la ordenación detallada del 2 de Alonso Martínez, lo que supone es concentrar la edificación interior ”en un volumen único y proponiendo una altura más en él, para compensar la edificabilidad existente que se desarrollaba en tres volúmenes”.

A la izquierda el estado previo a la demolición y a la derecha la propuesta de la modificación del PGOU.

En las presentes infografías que figuran en el expediente, se aprecia el diseño existente en 2007 y la propuesta que finalmente fue aprobada. A simple vista destaca un sonoro detalle…
 

La muralla del siglo XIII, BIC protegido, DESAPARECE justamente en el único lugar en que pudieran existir dudas de si es pública; la única zona que los propietarios del 3-4 de Alonso Martínez tienen registrada. Tanto en los planos del catastro como en el Plan General, estos poco más de 5 metros lineales de muralla parecen ser el único punto débil de la propiedad pública. Y el fin parece ser para “dejarla exenta” y dar acceso a las edificaciones interiores que se pretenden en la modificación puntual del 2007.

¡¡Que nadie se asuste!! Puestos al habla con responsables de la Gerencia de Fomento, nos aclaran que para desproteger un BIC, y por lo tanto proceder a su derribo, no basta con esta modificación detallada, sino que debiera ser objeto de una modificación general del PGOU recientemente aprobado, y por lo tanto obtener licencia de la Junta para desproteger el bien, cosa que no ha sucedido y por ello, no tiene visos de llegar a buen puerto. Pero ahí está la intención de la promotora, parece como metida ahí, ”de tapadillo”.

Según escribe Álvaro Melcón en su artículo del Diario de Burgos [1], el promotor de ambas piezas constructivas, es decir, de los números 2, 3 y 4 de Plaza Alonso Martínez, es el mismo, “al comercializarse la muralla en una de ellas no parece que vaya a ejecutarse el planeamiento”. Pero la grafía de la muralla se elimina justamente en esta parte. Por lo tanto se contempla en el PGOU. ¿Un error?
 

Detalle plano PGOU actual donde se aprecia que la línea roja de puntos no dibuja toda la muralla protegida.

 

Vayamos a otro detalle que protagoniza el artículo de Álvaro Melcón. Toda la edificación de la propiedad privada, queda dentro de la línea roja continua, que es la superficie del suelo urbano consolidado. Esto supone que en ningún caso, ninguna licencia puede suponer la modificación o actuación fuera de esa línea. Por lo cual la licencia concedida al 3-4 de Alonso Martínez, si ha supuesto una actuación sobre la muralla, o garantiza derechos, es nula.

 

2.-La propiedad pública de parte de la antigua esgueva de Trascorrales.

En todo el desaguisado que se ha montado en torno a este desdichado solar, en el entorno da la Pza. Alonso Martínez, otrora lugar deseado para edificar por las familias más ilustres de nuestra ciudad, se nos aparece otro conflicto de propiedad que está en ciernes.

Por la documentación que he tenido en mis manos en estos meses, ya puedo afirmar, que un tramo de lo que era la antigua esgueva de Trascorrales que pasaba por un lateral de esta parcela, sigue siendo propiedad del Ayuntamiento. Tanto en el planeamiento vigente, como en los planos que afectan a la modificación puntual que se hizo en el 2007-9, la totalidad del terreno que afectaba a la esgueva está incluido en la propiedad del 2 de Alonso Martínez. Pues bien, a mi entender, tan sólo la mitad de esa antigua esgueva corresponde a este propietario, la otra mitad la recibió el Ayuntamiento en 1973, y en concreto los 23 metros cuadrados del muro que aparece en el siguiente gráfico.
 

Plano hecho por el Ayuntamiento de la parte de “muralla” obtenida por cesión tras un expediente de dominio. Corresponde con el muro actualmente derribado, y que servía de cerramiento oeste para la esgueva que atravesaba la muralla. Figura en el expediente  del Archivo 20/1668 y que dibuja la muralla cedida al Ayuntamiento en 1973.Coincide con el trazado de la antigua esgueva.

 


Esta imagen fue obtenida en Google Earth. Se aprecia el muro derribado que arriba está representado en plano, y que era propiedad del Ayuntamiento.

Imagen actual de la misma zona obtenida en Google Earth. 2016.

El Ayuntamiento en el expediente 11/2007 de Urbanismo, que termina en 2009 con la aprobación definitiva de la modificación del PGOU, autoriza a la propiedad a tirar ese muro sin darse cuenta que es de su propiedad. SIC. Previamente se solicitan informes de Comisión Territorial de Patrimonio, y fruto de esta consulta, tenemos un informe arqueológico estupendo sobre cómo eran y evolucionaron las construcciones asociadas a esta esgueva.

El actual PGOU, como hemos visto, y el catastro, incluyen todo el trazado de la antigua esgueva dentro del solar afecto a edificación, y de propiedad privada. Pero es un error…otro.

Vayamos ahora a detallar lo ocurrido en el expediente de Administración de Propiedades, promovido por la Comisión Municipal Permanente del Ayuntamiento de Burgos, en 1973, que figura con el número 20/1668 del Archivo de Castilfalé.
Todo nace en la conveniencia de que el Consistorio se persone en el Juzgado oponiéndose a un expediente de dominio. Un mes de agosto también (que mala es la canícula), pero de 1973, alguien en el Ayuntamiento, alerta de que en el Juzgado de 1º Instancia e Instrucción número 3 de Burgos, los constructores mirandeses, Florencio y Dionisio Barcina, tramitan un expediente de dominio para la inscripción en el Registro de la Propiedad de la mayor cabida de una finca ya inscrita. Se trata de la casa señalada con el número 6 de la Calle Trinidad con sus patios, en los que está incluida la muralla antigua  y tres graneros. Linda al Norte con cementerio y propiedades de la Iglesia de San Gil; al Sur solares de las casas 8, 10 y 12 de la Calle Trinidad; Este, Calle Trinidad; y Oeste con casas de la Calle Avellanos.

La personación del Ayuntamiento trastoca los planes de la propiedad, que tiene prisa en escriturar pues puede perder las ayudas del Ministerio de la Vivienda si se va a un largo proceso judicial. Ellos defienden que en la venta que les hizo Vladimiro Villegas y Casado en 1967, se incluían 1.900 metros cuadrados, de los cuales sólo aparecen inscritos 1.048,40.  No obstante, como el trozo de muralla reclamado por el Ayuntamiento queda fuera de las edificaciones proyectadas, aceptan renunciar a la propiedad o derechos que pudieran corresponderles sobre la muralla en cuestión, cediéndolos al Ayuntamiento.”

Estamos hablando del actual edificio que cierra la calle Trinidad, conocido por albergar en sus bajos la sede del Instituto Provincial de la Seguridad Social, y que empezó a levantarse en esos años.

El Pleno de 21 de septiembre de 1973 acuerda desistir de la personación del Ayuntamiento en el expediente de dominio abierto con este caso. Y queda pendiente que se otorgue escritura pública de la cesión de derechos y reconocimiento de dominio a favor de la Corporación.

El expediente termina en noviembre de 1973 con la medición de los linderos y superficies que realizan el Aparejador Municipal, y el representante de los hermanos Barcina; todo ello certificado por el Secretario del Ayuntamiento. La descripción literal corresponde con el plano que adjuntamos más arriba, y es:“Al Norte una línea recta de cuatro con ochenta metros lineales, al Oeste otra línea recta de dieciocho con treinta metros; el grosor de la muralla se estima en un metro aproximadamente; resultando una superficie aproximada de veintitrés metros cuadrados. La muralla linda al Norte y Oeste con la finca número seis de la calle Trinidad; al Este y Sur con corral de las traseras de la casa número dos de la calle Avellanos”. Se reciben por tanto, los 23 metros cuadrados del muro, quedando el resto en un limbo.

Detalle plano Francisco Coello de 1860, momento en que se vende el terreno que ocupaba la esgueva que aquí podemos ver, recogiendo las aguas del Pico y el Vena y cruzando la muralla,

 
Hagamos ahora un viaje en el tiempo sobre este lugar. En Julio del año 1860, se registra en el Ayuntamiento una instancia de Policarpo Casado, que con el motivo de reedificar una casa en Calle Avellanos 1, solicita se le ceda todo el trozo de esgueva que se va a cubrir desde el puente de entrada en la muralla (en la calle Trinidad), hasta la nueva alineación de los Avellanos. El Arquitecto titular, Luis Villanueva, no pone ningún reparo, aunque avisa que hay propietarios que también tienen “luces y goterales” como servidumbres a esta esgueva, y que a lo mejor manifiestan el mismo interés.[2]

Y así fue. Manuel Izquierdo[3], dice ser convecino de Policarpo”que recientemente ha adquirido la casa que fue de los Marqueses de Fuente Pelayo”,[4] en el número 1 de Avellanos, y que entremedias de su casa y la del citado Manuel (el 12 de la Plazuela de la Audiencia), está la esgueva, Por ello también derechos de cesión por servidumbres. Manuel Izquierdo hace en su escrito al Ayuntamiento una defensa del callejón que atraviesa la esgueva, cerrado por un muro que puso el Ayuntamiento en la Calle Avellanos, al que dan balcones de los edificios, y sirve para comunicar la calle Avellanos con la Trinidad y “los badíllos, sobre todo por la noche, cuando los funcionarios de la Hacienda Pública cierran la Puerta Margarita. En un momento de su exposición se arrebata y escribe: ”el terreno que solicita el Sr. Casado no le necesita más que para aumentar él que le sobra en su grande edificio y sacrificar el mío con tal antojo”. Todo esto con letra resaltada para que se lea bien el párrafo. Hay que recordar que Policarpo Casado, en ese momento era una de las personas más influyentes de la ciudad, abogado, alcalde, gran acaudalado, bien relacionado, etc.

El Ayuntamiento contesta a Manuel Izquierdo que no puede abrirse una calle pública sobre la esgueva cubierta, porque en el Plano aprobado por el Gobernador Civil en 1856, a propuesta de la Corporación, delimita esa zona para edificación. Tampoco gusta la idea de abrir un callejón para respetar los derechos de luces y goterales como proponía la petición de cesión de Policarpo, pues sería un paso inseguro e insalubre. Se propone la venta del terreno liberado por la cubrición de la esgueva a partes iguales entre los propietarios aledaños que tengan servidumbres sobre ella desde los Avellanos hasta la muralla.

Esta es la partición que se hace entre los propietarios afectados por la esgueva, para valorar la venta. Plano hecho por el Arquitecto Municipal Luis Villanueva.

El Arquitecto municipal hace una separación entre terrenos edificables, no edificables y los que están afectos a servidumbre. Tras ello efectúa una valoración del precio que será:

            -Policarpo Casado 11.409 reales

            -Manuel Izquierdo 7.905 reales

            -Conde de Bornos 607 reales.

Tan sólo son edificables los terrenos adjudicados a Policarpo y Manuel más cercanos a la Calle Avellanos, donde luego cada cual amplió su casa. Las zonas interiores del solar, o no eran edificables o estaban afectas a servidumbres de luces y goterales.

Ya en el mes de septiembre de 1860 los afectados solicitan una reunión de la Comisión de Obras que en esos momentos preside Timoteo Arnáiz, alcalde en varios períodos, con asistencia del Arquitecto municipal. Manifestaron que con la valoración hecha, no era posible cubrir la esgueva y que no lograrían cubrir gastos con los terrenos agregados a sus propiedades. Citan entre otras cosas las humedades que posiblemente afectarían a los locales de planta baja por la cercanía de las aguas de la esgueva. Alegaban también que en otras municipalidades los terrenos se cedían gratuitamente a cambio de las obras de cubrición. Tan sólo el representante de la Condesa de Bornos está conforme con la valoración del terreno. Finalmente se llega al acuerdo con Policarpo y Manuel en reducir el precio a la mitad; quedando en 5.539 reales para el primero y 4.125 para el segundo. El Secretario del Ayuntamiento Constitucional de Burgos, Francisco Blanco de Mendizábal, levanta acta y certifica este acuerdo el 16 de noviembre de 1861.

Un año después de la venta de la esgueva, en 1862, Manuel Izquierdo solicita licencia al Ayuntamiento para cerrar el terreno que le pertenece. [5] Le permiten “cerrar, pero no echar tejado a la misma parcela de su propiedad, lindante con la de Policarpo Casado, ni cubrirla de cualquier manera; solamente se le permite el cerramiento a la altura justa para el aspecto público”.

En 1871, el marido de una hija de Manuel Izquierdo, Rafael de Ciurana (hay que recordar que las mujeres no estaban autorizadas por ley para ejercer ante organismos públicos o juzgados), esposo de María Dolores Izquierdo, solicita al Ayuntamiento el otorgamiento de la escritura de venta que les hicieron de esta parte de la esgueva, como se hizo unos meses después. Y a partir de este momento parece ser que el Ayuntamiento ya les dejó edificar en esa parte.

A continuación documentamos parte de las propiedades de la familia Casado, en concreto la herencia de su esposa Juliana Pardo, que lo aporta al matrimonio.

 


Habla de la finca que cierran sus casas en la calle Avellanos y calle Trinidad, con “tres graneros y patios, con inclusión por el Sur y Oeste de la antigua muralla”.

 

Dice también: (…)”Cuarto: el trozo de esgueva que corre todo a lo largo del Norte de la propiedad vendido por el Ayuntamiento; Y Quinto: dos lienzos de muralla vendido por el Estado y registrados en la oficina de hipotecas(…), tiene a su favor, la servidumbre de entrada por encima de la muralla al antiguo cementerio de San Gil, y de paso por este a la Iglesia de inmemorial, y los derechos que con relación a la casa de Don Santiago Liniers se consignaron en escritura pública de veinte y siete de septiembre de mil ochocientos setenta y siete(…)”.En este caso vendidos a Policarpo Casado. Algún día volveré sobre esta parte del parcelario.

Si se lee bien la escritura que antecede a este texto, sobre las propiedades de la familia Casado, conservado en el Archivo Histórico Provincial, [6] la casa número 6 de la calle Trinidad, ya mediado el siglo XIX, coincidía bastante con la escritura de venta que presentaba Vladimiro Villegas y Casado en 1967 y que ponemos a continuación.

Relación de la finca que vende Vladimiro Villegas y Casado , que figura en el expediente AMBU 20/1668, del año 1973.

Destacamos: “casa, en la Calle Trinidad. señalada con el número seis, con sus patios, en los que está incluida la muralla antigua y tres graneros(…)”.

 Hasta aquí la venta de la esgueva. El resto del relato nos lleva al anterior capítulo sobre “la muralla del cenador”, que publiqué en este mismo blog, y donde se trata de la acumulación de propiedades de la familia Casado entre la Calle Avellanos  y la Trinidad, por matrimonio, herencias y compras al Estado.

Ya en los inicios del siglo XX, Baldomero Villegas, capitán de Artillería, tiene un sonoro enfrentamiento con el Ayuntamiento por el mal estado de sus casas en los números 8,10 y 12 de la calle Trinidad (6 y 8 actuales)[7]. Sin duda, Vladimiro Villegas y Casado, era el último detentador de esta parte del muro que contenía en su momento la esgueva Trascorrales, que acabó, como hemos visto, volviendo a manos del Ayuntamiento en 1973, de una forma rocambolesca. Aunque como habrá apreciado, estimado lector, nuestro Ayuntamiento, posiblemente,  aún no se ha dado cuenta.

Sería bueno que lo mismo que el Ayuntamiento monetarizó el 10% de cesión obligatoria, cobrándoselo a la propiedad, formalizara también la venta de la mitad del terreno que ocupaba la antigua esgueva, o bien registrarlo y modificar el PGOU, además del catastro, para que permanezca como pública. Algo habrá que hacer.

 

3.-Protagonistas con nombre propio.

En los años centrales del siglo XIX, dos leyes conservadoras se suceden  para regular los Consistorios: la Ley de Ayuntamientos de 1840 y la Ley Municipal de 1845. Ambas son de signo autoritario y centralista, que ponen los gobiernos municipales en manos de las oligarquías locales. Emiliano González Díez refleja en una monografía sobre Burgos que”el alcalde será elegido y nombrado por el rey o el jefe político por delegación  de entre los concejales elegidos”. [8]Para ser elegido concejal se debía tener “capacidad económica”, el censo de electores sólo estaba compuesto por hombres  cuyas rentas superaban un determinado umbral. Lo dicho, élites locales.

Protagonistas en esos días del Gobierno Municipal fueron entre otros, Luis Díaz Oyuelos, José Ladrón de Guevara,  Tomás Díaz Cid, Timoteo Arnáiz, Justo Casaval, Roque Iglesias, Primitivo Nevares, Diego Simó, Manuel de la Puente, Primitivo Nevares, Luis Castrillo y nuestro protagonista hoy, Policarpo Casado. Muchos de ellos son acaudalados burgueses que habían llegado al gobierno municipal tras incrementar su patrimonio por las repetidas desamortizaciones.

El jueves 3 de mayo de 1855 se publicaba en la Gaceta de Madrid, lo que viene a ser el BOE actual, la Ley Madoz, que declaraba en estado de venta “todos los predios rústicos y urbanos, foros pertenecientes: al Estado, al clero, a las órdenes militares de Santiago, Alcántara, Montesa y San Juán de Jerusalén, a cofradías, obras pías y santuarios(…), a los propios y comunes de los pueblos, a la beneficencia, a la instrucción pública. Y cualesquiera otros pertenecientes a manos muertas, ya estén o no mandados vender por leyes anteriores”. Tanto liberales como conservadores llegaron a la conclusión que era necesaria esta medida, para rescatar todos esos bienes inactivos y contribuir así  al “desarrollo económico de la empobrecida y agobiada nación española, nivelando sus presupuestos y disminuyendo su enorme deuda pública”.[9]

Se intentaba crear al mismo tiempo, una nueva clase de propietarios, campesinos y arrendatarios que fueran protagonistas de una nueva forma de producción e intercambios, que modernizaran la economía y fueran fieles al sistema político decimonónico. A la aristocracia feudal se unen ahora los nuevos grandes propietarios.

                                               Policarpo Casado. Archivo Municipal.

 Entre los burgaleses que se vieron favorecidos por estas medidas estuvo Policarpo Casado. Nacido en Burgos el 26 de enero de 1816, era hijo de Atanasio Casado y Rosa Lostau, una familia linajuda muy conocida en la Ciudad. Estudió bachillerato en San Pablo y los Jerónimos en Burgos, donde destacó en humanidades. Pasó luego a la Universidad de Valladolid donde en 1841 se licenció en Leyes y Jurisprudencia con calificación de sobresaliente.

Tras empezar su carrera como abogado en Madrid, ya en 1842 se instala en  Burgos, donde despliega toda su actividad tanto en el ámbito judicial, como político y financiero. Su amigo y valedor, el santanderino Pedro Salaverría, que llegó a ser Ministro de Hacienda y Fomento, diputado a Cortes y Gobernador del Banco de España, fue quien le elevó al sillón de Alcalde de Burgos, cargo que desempeñó entre 1861-62 y reelegido entre 1863-64. Nótese que en noviembre de 1861, Policarpo Casado tiene que abstenerse y delegar en el primer Teniente de Alcalde, para no intervenir en la venta que le hace el Ayuntamiento de parte de la esgueva de Trascorrales.[10]

Entre las mejoras urbanísticas que cita Francisco Blanco en su monografía de Policarpo casado, se encuentran la finalización de las  obras de conducción de agua potable y la iluminación de calles por gas. Mejoró notablemente las instalaciones de Beneficencia, especialmente el Hospital de San Juan.

                              Uno de los episodios más comentados sobre su actividad en el Ayuntamiento, fue la segunda visita que realizó la reina Isabel II, en esta ocasión acompañada de su hijo el príncipe de Asturias Alfonso XII en 1862. La Reina se alojó en el Palacio Arzobispal que aún estaba junto a la Catedral en la Plaza del Duque de la Victoria, actual Rey San Fernando. Cuando Isabel II se asomó al balcón del Ayuntamiento a recibir los vítores de la población que llenaba por completo la Plaza Mayor, y al ver la emoción en la cara de la reina, el Alcalde Policarpo Casado le dijo:” Señora, es el pueblo que paga y sufre. Permitidme que os recomiende su afecto como la medida más segura de la solidez de vuestro trono”.[11]
                                       
Otro hito de este alcalde, fue que bajo su mandato, en 1863, el Gobierno publicó un decreto aprobando la fundación del Banco de Burgos. La iniciativa corrió a cargo de un grupo  de propietarios y comerciantes burgaleses, entre los que figuraban Francisco Bohígas[12], José María Simó[13], Roque Iglesias, Francisco Arquiaga, Marcos Arnáiz[14] y Pedro González Marrón.

Tras dejar la alcaldía, Policarpo pasó a ser Presidente de la Diputación entre 1867-68. La Revolución de la Gloriosa hace que abandone su carrera política y se refugie en sus negocios. Se trata de un político del partido conservador, partidario de la monarquía y con honda raigambre católica.

 Tras el restablecimiento de lo que se ha dado en llamar la Restauración, regresa a la Diputación como Presidente. En 1876 salió elegido senador por Burgos en las Cortes Constituyentes formando parte de la candidatura monárquico-conservadora. Influyó en este hecho, que su amigo Manuel Alonso Martínez era el Presidente de la Comisión encargada de elaborar la Constitución conservadora de 1876, que estuvo vigente hasta 1931.

 En esos momentos Policarpo Casado era ya el mayor contribuyente de la Provincia de Burgos, que es como decir el más rico. Falleció el 4 de diciembre  de 1877 y sus restos recibieron sepultura en el panteón familiar del Cementerio de Burgos.

                                  
 
                                                                        Julián Casado Pardo. Archivo Municipal.

 Estuvo casado con Juliana Pardo, matrimonio del que nacieron 8 hijos. El mayor, Julián Casado Pardo, también fue Alcalde de Burgos en dos períodos; 1877-78 y 1879-81. Promovió obras públicas como la construcción del cuartel de San Pablo o la restauración delos Arcos de Santa María, San Martín y San Esteban. Igual que su padre militó en el partido conservador y fue senador. A la numerosa herencia recibida de sus padres, sumó su condición de Director Gerente de la sociedad minera “La Constancia” de Cerezo de Río Tirón y ser miembro del Consejo de Administración de la sucursal del Banco de España en Burgos.[15]

       
                                       

La tercera protagonista de la familia Casado, es Petronila Casado Pardo Nacida en 1861, seguramente en la casa familiar de la calle Avellanos, tuvo una constitución débil y enfermiza desde niña, motivo por el cual sus padres optaron por mantenerla en casa con un profesor particular. A los 14 años sufrió una enfermedad que la dejó casi paralítica y ciega. Muertos sus padres pasó a vivir a casa de su hermano Julián, con quien compartió afanes en actividades sociales y caritativas.  Así fueron los iniciadores del  Círculo Católico de Obreros, junto con otras familias adineradas y el apoyo del Arzobispo, aportando “dinero y energía para la construcción de la sede social del Círculo, magnífico edificio obra de Lampérez”. Siguiendo las enseñanzas de la Iglesia, en especial de la Encíclica “Rerum novarum” del Papa León XIII, también llamado catolicismo social, “se propuso solucionar el problema generado por la pésimas condiciones de vida de la clase trabajadora y el inevitable desarrollo del movimiento obrero”.[16] En 1915, a los 64 años fallecía “la Cieguita”; pocos años más tarde el Ayuntamiento la elegía como hija predilecta dedicándole una calle.

 



 4.-La intervención arqueológica en el solar hecha por Aratikos.

El Gabinete Arqueológico y Estudios sobre el Patrimonio Histórico- Artístico, Aratikos S.L., realizó en 2001 y 2004 sendas actuaciones tendentes a estudiar el valor arqueológico del solar número 2 de la Plaza Alonso Martínez. Las dos fechas se corresponden con cambios en la propiedad.
  Así pudieron documentar “el punto preciso por donde el Río Pico corta la muralla para entrar en la Ciudad, así como la evolución sufrida, tanto por este cauce como por su entorno inmediato, desde finales del siglo XIII hasta la actualidad”.

Constatan que al mismo tiempo que se construye la muralla en este sector, “se construye un arco para facilitar la entrada del Río Pico al interior de la Ciudad, del que únicamente se ha documentado el arranque del lateral oriental, aunque es difícil precisar si estamos ante los restos del arco original o bien ante una remodelación posterior del mismo.”

Según el historiador Alberto Ibáñez, desde la edad media, el río ”después de recorrer la huerta del Convento de la Trinidad, atravesaba la muralla por un paso llamado la red o reja de San Gil, penetrando en el lugar donde se habían levantado las tenerías”.[17] Estas tenerías fueron trasladadas aguas abajo, cerca del puente de Malatos en el siglo XVI para evitar suciedad y malos olores a la población.
 

 Las tenerías eran el lugar donde se trabajaban los tintes de las lanas y telas[18] , que seguro aprovechaban las aguas de esta esgueva. En estas estupendas y esclarecedoras fotografías, sacadas del expediente depositado en la Junta y cedidas por Aratikos Arqueólogos, observamos el trazado de la esgueva. En su excavación, aparecieron elementos como los muros de contención del agua y el arco abierto en la muralla para su paso hacia la población, lo que denominaron Reja de San Gil, que fue más tarde tapiado.
 
 

Los arqueólogos documentan que el desbordamiento de este cauce provocó la construcción, en un primer momento, de una escollera en las proximidades de la muralla, y que en una fase posterior se construyó “el muro de contención lateral que delimitaba el cauce del río”. En el flanco Occidental documentan una longitud de 15.50m sólo en la zona excavada, siguiendo hacia el Sur para encontrarse con la Calle Avellanos. Recordemos aquí los 18,30 metros que se midieron del muro en 1973 llegando hasta esa calle según el croquis que consta en el expediente. No hay duda que lo cedido al Ayuntamiento en esa fecha era este muro que contenía la esgueva, que Aratikos documenta por encargo de la  propiedad del 2, y que lo hace suyo por completo. Aquí el muro visto desde el interior del solar.


Como bien es sabido en época medieval y moderna, las esguevas, que servían para riego de las numerosas huertas de la Ciudad y fuerza para molinos, también lo eran para que las aguas, por arrastre, cumplieran la función de limpieza de inmundicias y desperdicios de la población, cloacas en definitiva, que creaban problemas de hedor, sobre todo en tiempo estival.

Uno de los descubrimientos que más sorprendieron a Aratikos fue encontrarse con restos de 10 postes de madera, alineados, a 1,10m. de altura, junto al lienzo interno de la muralla. Según indican”podrían corresponderse con una pasarela de madera existente en este sector para salvar las aguas”. La fechan entre el siglo XIII y XIV. El profesor Ibáñez en 1977 documentó “un puente y un pontido” que se construyó en esta zona en el año 1533, mediante un acuerdo entre el Ayuntamiento y Ana de la Cadena, Viuda de García de Matanza. El “pontido”, era para pasar de su casa, en el comienzo actual de la calle Avellanos, hacia la Iglesia de San Gil, “por las traseras de ellas, junto al muro de la ciudad en que estaba fijado el puente”. Los vecinos utilizaban como vemos este puente para salvar las aguas de la esgueva y pasar de sus casas junto al Camino Real hacia la Iglesia de San Gil y su cementerio.[19]

Tenemos que pensar, que el trazado actual de la calle Avellanos no existía en el siglo XVI. Lo que existía era la Rúa de San Gil por la que entraba el Camino de Santiago recto hacia la puerta principal de esa Iglesia parroquial, que se abría en el brazo sur. Y se abre. Recientemente ha sido restaurada y esperemos pueda visitarse esta zona para que los burgaleses imaginemos desde ella el urbanismo del Burgos antiguo.[20] Es apasionante ir descubriendo cómo era el urbanismo del conocido como "uico Sancti Egidii" desde la edad media hasta nuestros días.

En la esquina de la calle Avellanos con la plaza de Alonso Martínez, “se levantaba el Hospital de Michilote,[21] a cargo de los Escribanos de Número de la ciudad” y el puente de Michilote que salvaba el río Merdancho, según documenta también Ibáñez.[22]
Estas fotos son del interior de la esgueva Trascorrales en esta zona que a finales del XIX se cubrió de este modo. Aratikos.
 
 
Ya en el siglo XIX, concretamente en 1839, Timoteo Arnáiz, ordena la desviación o cubrición de todos los cauces abiertos en la Ciudad. Las esguevas seguirán cumpliendo su función de limpieza y saneamiento, pero ahora se cubren con grandes arcos de ladrillo y los cauces se limpian y se mejoran con cauces y muros de piedra de Carcedo. La superficie será utilizada como calles y en parte se edificará sobre ella. Así se documenta por Aratikos la estructura del XIX asociada a la” esgueva o galería de agua cubierta conocida como Esgueva de Trascorrales, que se ha reconocido en un trazado de 15,50m ocupando la totalidad del solar por su flanco occidental; no obstante, no se ha documentado toda su estructura puesto que se prolonga tanto hacia el perfil Norte-muy alterado por el proceso de urbanización-como hacia el meridional. Formó en esta época parte de la red de alcantarillado de la ciudad. Veamos fotos de esta construcción.

                                         
Interior de la esgueva Trascorrales en el tramo entre la muralla que linda con la calle Trinidad y la calle Avellanos. Fue levantada esta construcción en la segunda mitad del siglo XIX, costeada por los propietarios de los predios colindantes; recibiendo así la propiedad del terreno.

 
Ya a finales del siglo XIX, como recoge la historiadora Lena Saladina  Iglesias Rouco, se realiza la construcción de dos grandes colectores para recoger los desagües de las esguevas y alcantarillado, según un proyecto de Saturnino Martínez Ruiz, arquitecto municipal. Se colocarán modernas tuberías de hormigón comprimido, con pasos de un calibre a otro.[23]

Finalmente, Aratikos nos indica que el resto del solar estaba ocupado hasta bien entrado el siglo XIX por huertas o corrales, frecuentemente inundados por las avenidas del río en épocas de lluvia en las zonas cercanas al cauce. También se encontró un pavimento de cantos rodados localizado al interior de la muralla “que se correspondería con el suelo de una de las construcciones auxiliares adosadas a la muralla, utilizada como cuadra o caballeriza, como lo ponen de manifiesto, los comederos aún adosados a la muralla”. Todavía, a día de hoy, puede verse esa construcción.

En relación al muro que delimita el lateral occidental del solar, apuntan al reaprovechamiento de algunas piedras de la fábrica original de la muralla, ”pero que no tiene nada que ver con el trazado de la muralla medieval”. Indican que la factura de la muralla medieval es “a base de una mampostería concertada (trabada con argamasa), compuesta por bloques calizos, de una altura media de 20/30 hiladas, entre las que se disponen pequeños calcáreos planos, mientras que el muro occidental del solar está formado por grandes bloques calizos perfectamente regularizados, con una disposición más organizada de las hiladas”. Este es el muro construido a los lados de la esgueva en  el siglo XIX.

 

Bibliografía y documentos consultados en archivos:

*Albarellos, J:”Efemérides Burgalesas”. Diario de Burgos 1980; ( 4ºedición).

*Blanco, Francisco: ”D. Policarpo Casado, el comienzo de una saga. Barcelona Octubre 2014. Publicado en la  página web Burgospedia. https://burgospedia1.wordpress.com

*Castrillejo Ibáñez, Félix: “María Petronila Casado Pardo (1860-1915).” Protagonistas burgaleses del siglo XX. Tomo 1 ; Ayto. Burgos. Caja de Burgos. Diario de Burgos. Universidad de Burgos; año 2000.

*Cuesta Bustillo, Josefina: ”La política de la Restauración en Burgos(1875-1931)”. En Historia de Burgos,Varios Autores,  IV Edad Contemporánea (1),Caja de Burgos 2002.

*García Rámila, Ismael: “Del Burgos de antaño. XXV La primitiva fuente de Huerto del Rey” .Boletín de la Institución Fernán González; núm:156, tercer trimestre de 1961; Año XL.

*González, Nazario: “Burgos, la ciudad marginal de Castilla”. Edición 2010. Ayuntamiento de Burgos IMC.

*Ibáñez Pérez, Alberto C.: ”Arquitectura civil del siglo XVI en Burgos”. Burgos, Caja de Ahorros Municipal 1977.

*Iglesias Rouco, Lena S.: ”Burgos en el siglo XIX. Arquitectura y Urbanismo (1813-1900).” Universidad de Valladolid; Valladolid, 1979.

*Martínez Díez, Gonzalo-Martínez Díez, Emiliano: ”La Ciudad de Burgos en su Historia”. IMC, Ayuntamiento de Burgos, 2009.

*AMBu Libro de Actas  del Pleno. 21-09-1973. Folio 93 vto.

*AMBu Sign: 20/1668.

*AMBU Sign: 17-1015

*AMBu Sign: 11/118.

*AMBu Sign: 22/1077

*AMBu Sign: 11/120

*Fomento Ayto. Burgos. Expediente de urbanismo número11/2007.

*AHP. Protocolos notariales. Fernando de Monterrubio. 7789.

*AHP. Hacienda. 321-18; 43-18

*ADB. Catastro de la Ensenada. Caja 346. Folio 626.

*Diario de Burgos 21 de noviembre de 2016. Página 10. Álvaro Melcón.

*Informes Técnicos de Aratikos Arqueólogos S.L. 2001,2004 y 2014 sobre Pza. Alonso Martínez 2, 3 y 4. Servicio de Arqueología Junta de Castilla y León.

*Plano de Burgos. Francisco Coello 1860.

 -----------------------------------------------------------------------------------------------------

AMBu: Archivo Municipal Ayto Burgos.  ADB: Archivo Diputación Provincial.

AHP: Archivo Histórico Provincial Burgos.

 _________________________________________________________________

En la próxima entrega intentaremos esclarecer qué pasó para que el edificio que edificó, mediado el siglo XIX, el exalcalde Luís Díaz de Oyuelos enfrente de la Audiencia, luego Capitanía, desapareciera en el primer cuarto del siglo XX.



1857 Planos de la casa de Díaz de Oyuelos y Fabián Yarto. Archivo General Militar de Segovia 3ª 3ª Legajo 139.

 


1907 Colección Galafel FO 28561 AMBU.

Antes de 1930 Colección Galafel FO 28556 AMBU.

CONTINUARÁ.

Jesús Ojeda Calvo, historiador. En Burgos, enero 2017.




NOTAS:
[1] Diario de Burgos, lunes 21 noviembre de 2016, pág 10 “La Licencia al edificio del cenador se revisará por ser contraria al PGOU”. Álvaro Melcón.
[2] Expediente del AMBu 11/120 del año 1860.
[3] De Manuel Izquierdo sabemos que era Escribano Número de la Ciudad de Burgos en 1847; curiosamente en ese año, fue el encargado de dar  fe en el detalle de los bienes que aportaron al matrimonio Policarpo Casado y Juliana Pardo para su casamiento. Juliana Pardo era la propietaria por herencia de sus padres  de “una propiedad cerrada por límites comunes entre las casas 1,2 y 3 de la calle de los Avellanos, y seis de la calle Trinidad; compuesto por un patio en el centro y en él tres graneros; valorado todo en 145.000 pesetas. AHP. Protocolos Notariales.Fernando de Monterrubio 1847 Número caja 7789. Fol 502 vto.
[4] ADB. Catastro de la Ensenada. Caja 346. Folio 626.Sobre la casa del Marqués de Fuente Pelayo  nos aclara las lindes en 1749: “ casa al puente y calle de los Avellanos, que surca por zierzo con el río que viene de los Vaíllos,  por solano con dicha calle de los Avellanos, por abrego con casa del Marqués de Escalona, y por regañón con jardín de la casa y soleador mirando a San Gil, Trinidad y San Francisco”.
[5] AMBu 17-1015.
[6] Archivo Histórico Provincial en Protocolos Notariales de Fernando de Monterrubio 7789
[7] Expediente del AMBu 22/1077. Baldomero achaca la ruina de sus casas a las obras de acometida de agua y alcantarillado que había hecho el Ayuntamiento.
[8] Martínez Díez, Gonzalo-Martínez Díez, Emiliano: ”La Ciudad de Burgos en su Historia”. IMC, Ayuntamiento de Burgos, 2009, pág.308.
[9]Blanco, Francisco: ”D. Policarpo Casado, el comienzo de una saga.
 Paco Blanco, Barcelona Octubre 2014. Publicado en la  página web Burgospedia
[10] AMB Sign: 11/118.
[11] Albarellos, J:”Efemérides Burgalesas”Diario de Burgos 1980( 4ºedición)…”pág:246. Las celebraciones debieron ser grandiosas pues incluso se renovaron los trajes de los Gigantones con telas de damasco. A raíz de esta visita , Policarpo Casado recibió poco tiempo después la encomienda de Carlos III y “un valioso regalo”, nos dice Albarellos.
[12] Emparentado con la familia Arnáiz.
[13] Comprador de una parte de la muralla por subasta en la zona cercana  la puerta Santa María.
[14] Marcos Arnáiz fue arquitecto municipal e hizo fortuna con las desamortizaciones, al igual que sus hijos, sobre todo Francisco Javier Arnáiz.
[15] Cuesta Bustillo, Josefina: ”La política de la Restauración en Burgos(1875-1931).”pág:244. En Historia de Burgos ,Varios Autores,  IV Edad Contemporánea (1),Caja de Burgos 2002.
[16] Castrillejo Ibáñez, Félix: “María Petronila Casado Pardo (1860-1915).” Protagonistas burgaleses del siglo XX. Tomo 1 ; pág 122.Ayto.Burgos.Caja de Burgos. Diario de Burgos.Universidad de Burgos;2000.
[17] Ibáñez Pérez, Alberto C.:”Arquitectura civil del siglo XVI en Burgos”. Burgos, Caja de Ahorros Municipal 1977; pág 383.
[18] González, Nazario: “Burgos, la ciudad marginal de Castilla”. Edición 2010. Ayuntamiento de Burgos IMC. Pág:63. “Las tenerías de San Gil y Sta. Gadea proporcionaban los tintes especiales que requerían esas mismas telas y lanas”.
[19] Este cementerio, según las referencias que tenemos, debía estar pegado a la cabecera de la Iglesia Parroquial intramuros.
[20] Ibáñez Pérez, Alberto C. op.cit. pág 281.
[21] García Rámila, Ismael: “Del Burgos de antaño. XXV La primitiva fuente de Huerto del Rey” .Boletín de la Institución Fernán González; núm:156, tercer trimestre de 1961; Año XL. Pág 600. El Hospital de Michilote o Miquilote según Rámila, fue fundado en 1404 por el francés Jean Miquilote, y estuvo situado en la Plazuela de Diego González o del Conde, hoy de Alonso Martínez, en las proximidades del puente de los Avellanos, que cruzaba la esgueva de Trascorrales dando paso al Camino Francés. En ese Hospital estuvo instituida durante muchos años la cofradía de San Ginés, integrada por escribanos.
[22] Ibáñez Pérez, Alberto C. op.cit. pág 281.
[23] Iglesias Rouco, Lena S.:”Burgos en el siglo XIX. Arquitectura y Urbanismo (1813-1900).” Universidad de Valladolid; Valladolid,1979. Pág:94.