jueves, septiembre 01, 2016


La muralla del cenador.


Tras unos cuantos días de investigación y la consulta de casi treinta expedientes de diferentes archivos, estoy en condiciones de adelantar algunas conclusiones sobre el asunto que ha sido muy comentado entre los burgaleses este pasado mes de agosto.

*En esta ocasión empezaré por las conclusiones:

1.-Sobre el tramo de muralla conservado entre lo que era la puerta Margarita y lo que en su tiempo fue la esgueva de Trascorrales, no se tiene documentación veraz de haber sido vendida, ni por el Ayuntamiento ni por el Estado. A lo largo de la investigación me he encontrado con un conflicto constante entre la Hacienda del Ramo de Guerra (actual Ministerio de Defensa) y el Ayuntamiento, por ver quién era el propietario de la muralla y por tanto quién podía venderla. En casi todos los casos era el Estado el que hacía valer su peso por seguir en el siglo XIX dentro de sus atribuciones para la defensa. En concreto en este tramo, no hemos encontrado ninguna venta de bienes nacionales que haya quedado registrada en los archivos. En cambio, hay mucha documentación en la que se estipulan condiciones a la edificación junto a las murallas, prohibiendo la apertura de puertas y vanos, y obligando a respetar la servidumbre del paso de ronda exterior en dos metros y medio. Se dispone de documentación de un intento de venta del exterior de este tramo de muralla por parte del Ayuntamiento que fue paralizada por el Ramo de Guerra, como luego veremos.

 2.-En las escrituras originales de la casa número 8 de la Plazuela de la Audiencia, actual Plaza Alonso Martínez 4, sólo se registran 19 pies castellanos lineales de muralla, es decir, 5 metros 244 milímetros además de 2 metros y 648 milímetros de grosor de aquella, que corresponden con el frente de la casa hacia el Oriente. Estamos hablando, en todo caso, que se registran, sin estar acreditado el modo de compra, cerca de 14 metros cuadrados y no los 199 que pretende el actual propietario. Se dice desde el primer momento que “al Oriente pertenece a esta casa su parte de la muralla”. Su parte, sólo, no toda. Hablamos de escrituras que nacen en 1863.

3.-Las normas urbanísticas, tanto locales, autonómicas como nacionales, se ocupan de proteger los Bienes de Interés Cultural. En este caso, al tener la muralla del siglo XIII una protección integral, se obliga tanto a las entidades públicas, como a propietarios particulares a una serie de condicionantes que incluso llegan hasta el decoro. Es por ello que no se puede poner en la parte superior de la muralla, ningún elemento por muy liviano que sea, que modifique la visión originaria de ésta. La muralla de Burgos está comprendida dentro de los bienes afectados por el Decreto de 22 de abril de 1949, y por la Ley 16/1985 de Patrimonio Artístico Español. De aquí nace la obligación recogida en normas posteriores de que” …hay que conservarla, estimándose que no procede autorizar ninguna instalación que se adose a la muralla, ni sobrepase de ella, tomada como medianería”.

4.-En el servicio de Licencias del Ayuntamiento de Burgos, se conceden éstas a salvo de acreditar la propiedad. Con lo cual la concesión de esta licencia de obra no es en sí un reconocimiento de tenencia. Si me llama la atención que nadie en el Consistorio reparara en lo curioso del caso, ni pidiera información a la sección de Patrimonio. En caso de demostrarse la propiedad municipal de la muralla entiendo que se deberá resarcir a los afectados de haber arreglado algo que no es suyo. Es muy curioso que la anterior propietaria en 1997 solicitara al Ayuntamiento el arreglo de esta muralla, cosa que hizo el Consistorio.
*Y ahora empezamos por el principio.

El día 12 de agosto pasado, me llega una noticia a través de un compañero del Grupo Político Imagina, Roberto, preguntándome si es posible que la muralla que se conserva entre la calle Trinidad y la Plaza Alonso Martínez sea de un particular.

A mi regreso del descanso vacacional el día 16 de agosto me pongo con ello buscando documentación en el Archivo Municipal. Coincide todo esto con una proposición que tenemos ya en el horno de Imagina sobre determinar propiedades municipales en la muralla y la puesta en valor de ésta, en este caso a instancias de otro compañero, Joaquín.

Tras 15 días de investigación, difícil por lo enrevesado, puedo hoy escribiros estas líneas con unas conclusiones provisionales, a falta siempre de que pueda aparecer alguna información que no hemos localizado.

Dará la información que he ido obteniendo, para un trabajo  un poco más elaborado, sin las prisas de sacar a la luz la información por la presión mediática del conflicto que se ha generado.

A lo largo del relato intentaré dejar pruebas documentales de las aseveraciones que he hecho en el inicio y las signaturas de los expedientes de donde sale la información.

A.-El intento de enajenación a Luis Díaz Oyuelos.

Luis Díaz Oyuelos fue Alcalde de Burgos entre 1836 y 1838. Una de sus iniciativas más novedosas fue el proponer la Ciudad para una nueva Universidad. Años más tarde, en 1848, opta a la compra al Ayuntamiento de un terreno junto a la antigua puerta Margarita. Esta casa se corresponde con la que hace esquina actualmente enfrente de Capitanía, asentándose en su momento sobre el arranque de la muralla en ese tramo. Es muy interesante el plano que aportamos elaborado por el arquitecto municipal Bernardino Martínez de Velasco sobre el terreno que el Ayuntamiento pretendía vender.


Figura en el expediente el Archivo Municipal 11-64 comunicación al Jefe Político Provincial que da su consentimiento diciendo que se debe hacer en pública subasta. En enero de 1848 se publica el anuncio de la pública subasta de ”un terreno de propios contiguo a la muralla a la parte de fuera del Arco de Margarita…”. Se cifra la venta en 2.062 reales de vellón. Esto ocurre en febrero.

Interesa, para nuestra investigación, tener en cuenta un documento que está en este mismo expediente municipal, que no es otro que la renuncia de Bruno Carranza (el propietario en esas fechas de la casa Pza. Alonso Martínez 4 actual) a optar a la compra de esos terrenos que vendía el Ayuntamiento de la muralla para fuera. Lo hace en noviembre de 1847.

Unos meses después, en Julio de 1848, el Comandante de Ingenieros con mando en la Plaza de Burgos, Ladislao de Velasco, comunica al Ayuntamiento que la casa que se está construyendo junto al Arco de Margarita  que se ha unido “a la antigua muralla, perteneciente al estado, por el lado de la esgueva ynmediata, sin dejar la servidumbre de ocho pies que la corresponde por lo menos al pie de toda ella..” debe obligar a cumplir lo indicado.

Esta comunicación supone un terremoto en el Consistorio que inicia un proceso de intentar que la Hacienda Militar y Luis Díaz Oyuelos lleguen a un acuerdo. La cantidad que le pide la administración del Estado es imposible de aportar por el exalcalde que finalmente renuncia a la compra de esa parte exterior de la muralla, quedándose con lo ya construido. El Ayuntamiento le devuelve 1.000 reales de vellón hasta que se resuelva el conflicto de propiedad que ha surgido. En definitiva nada más se supo y seguramente la única posesión que compró Luis Díaz es la casa que actualmente está frente a Capitanía, junto a la antigua puerta de Margarita quedándose con el trozo de muralla que tiró para hacerla. Nada más.

B. La muralla entre San Gil y la esgueva Trascorrales.

Pasamos a visionar el expediente del Archivo Municipal 11-55, en el que Pedro Barriocanal solicita la compra al Ayuntamiento de un terreno de propios de 3.842 pies cuadrados entre el cementerio de la parroquia de San Gil, y la casa de Zacarías Domínguez en 1853. A su frente el Convento de la Trinidad y a las espaldas la muralla.

Una vez más la consulta al Jefe Político de la Provincia sólo aclara que debe hacerse en pública subasta y acreditarse la propiedad del bien por parte del vendedor, según establecía el RD de 28 sep 1849.

Aquí es donde salta la noticia de que gran parte del terreno que se pretende vender, se dio a censo perpetuo a Zacarías Domínguez en 1827 por un canon anual de 45 reales ante el Notario Vicente Mariscal. El dominio útil es de Domínguez, pero el dominio directo corresponde al Ayuntamiento. Con lo cual no se puede vender.


Pero esto no fue problema. En 1856, la Tesorería de la Hacienda Pública del Estado, redime el censo por pago de 450 reales a cargo de Gregorio Villanueva, que acto seguido vende ese terreno a Pedro Barriocanal, construyendo la línea de casas que se ven de color rosa en el plano, y que configuran con las de Domínguez la actual alineación de la Calle Trinidad. De momento nada se sabe de la muralla que no parece quedar dentro de estas propiedades.

C.-Bruno Carranza.

Entre los propietarios que van apareciendo en el plano, el que más nos interesa seguir la pista es Bruno Carranza, que aparece citado en el intento de venta a Luis Díaz Oyuelos del trozo de muralla que nos ocupa. Bruno Carranza tiene una casa en construcción junto a la muralla y justo detrás de la de Díaz Oyuelos. Corresponde en plano con la actual de Pza. Alonso Martínez que reclama la propiedad de la muralla al Consistorio.
En el expediente municipal signatura 17-481 del archivo, solicita licencia para reedificar una casa ruinosa en la plazuela de la Audiencia número 3 y 4. El Ayuntamiento le cede un terreno contiguo en la misma plazuela para alinear su casa  con las de otros propietarios. Este Bruno Carranza no sabemos si es el mismo o es hijo de otro de igual nombre, que en 1815 fue "mayordomo de propios", o lo que es lo mismo, el encargado por la Corona de recaudar el dinero necesario para la administración de la Ciudad. Tenía éste una "caja de madera fuerte" con tres llaves: una la tenía el Alcalde, otra el Escribano municipal y la tercera era la suya.

El primer documento que nos analiza los límites de esta edificación está en el Archivo Histórico Provincial, en Protocolos Notariales de Fernando  de Monterrubio 7736, al folio 767, 3 de Agosto de 1863. Angel Fernández Carranza y su esposa Clotilde Carranza vecinos de Villadiego, venden a Clemente Domínguez media casa que les corresponde por herencia de su tío, Bruno Carranza, en la Plazuela de la Audiencia número 8 de la Capital, por el precio de 4.400 reales.

Clotilde era dueña en pleno dominio de la mitad de esa casa y ”su parte de muralla que la pertenece al Oriente”. Dice que linda”al Oriente con jardín de herederos de Don Luis de Oyuelos de esta vecindad, al mediodía casa de Don Fabián Yarto, Presbítero Canónigo Doctoral de esta Santa Iglesia Catedral y dicha Plazuela (Plazuela de la Audiencia), poniente otra casa de su hermano Don Anselmo Carranza Díaz, de esta vecindad, y al norte corral y cuadras del Conde de Villariezo; cuya otra mitad de la casa  pertenece a su hermana Doña Prudencia Carranza Díaz, vecina de esta Ciudad con quien la tiene proindiviso”.

Para clarificar las propiedades aportamos un plano que me han proporcionado en el servicio de Patrimonio del Ayuntamiento con apuntes de los propietarios a mediados del siglo XIX.

Pasados los años y siguiendo en el registro de la Propiedad número 1 la redacción de las respectivas transmisiones de propiedad de esta finca, nos encontramos que en la inscripción 3ª del 29 de septiembre de 1881, que especifica claramente cuáles son las mediciones de “su parte de muralla”. Así dice: ”Casa en la Ciudad de Burgos en la Plaza de Alonso Martínez, antes de la Audiencia, señalada con el número 8, con su parte de muralla que la pertenece al Oriente, o sea a la derecha entrando por donde linda con jardín de la Señora Viuda de Don Luis Díaz Oyuelos, al Mediodía que es el frente, con casa de Don Ildefonso Díaz y Plaza de Alonso Martínez, por la izquierda al Poniente casa de Don Lucas Carranza y por la espalda al Norte, Corral de herederos del Conde de Villariezo,( …).

Y en las mediciones especifica :”..y dos metros seiscientos cuarenta y ocho milímetros al mismo aire (Oriente), que es el grueso del muro o espesor de la muralla, lindante con el jardín de la señora Viuda de Oyuelos, cuya muralla se prolonga en una línea de diez y nueve pies, o sea cinco metros doscientos cuarenta y cuatro milímetros, que son los que pertenecen a la Casa.”







Es por esta inscripción en el Registro de la propiedad de finales del siglo XIX que llegamos a la conclusión que, en todo caso, la propiedad del número 4 de la Plaza Alonso Martínez (8 anterior), tiene poco más de 5 metros lineales de muralla bajo su propiedad, que son los que corresponden con el ancho de su fachada al Oriente. Y ello a salvo de justificar la compra al Estado o al Ayuntamiento de ese tramo de muralla que hasta ahora no nos ha aparecido por ningún lado.

Es curioso para este relato, encontrarse como la propietaria anterior del piso del mismo número de la Plaza Alonso Martínez, es decir, el que ahora reclama propiedad de la muralla, Julita, en 1997 solicita al Ayuntamiento que repare “la muralla que está en la Calle Trinidad (a la altura de la Seguridad Social) que se está cayendo”.



La resolución del trámite puede verse en el expediente signatura AD-8759 del Archivo Municipal. El Ayuntamiento reclama la reparación al Estado y éste le devuelve comunicación aseverando que “el Estado cedió gratuitamente al Ayuntamiento no sólo el Castillo con todos los terrenos y obras de fábrica afectos a Guerra, sino también las murallas de Burgos entre el Cubo de la Cárcel y la Puerta de San Martín, para atender a su custodia y conservación”. Y así se justifica por parte de Patrimonio del Estado, en caso de quedar vacante la titularidad “como identificadora de los orígenes de nuestra Ciudad”.

Hay que significar aquí que el acuerdo de cesión del Castillo se firmó en 1913.

Finalmente, tras consultas al registro de la propiedad por parte de Patrimonio del Estado, y pese a que se notifica que una parte de esa muralla puede ser privada, el Ayuntamiento acomete la mejora de todo el lienzo de la muralla con la Brigada de Obras.

 D.-Policarpo Casado.

Policarpo Casado fue Alcalde de Burgos entre los años 1861-64 y un acaudalado propietario que en 1875 figura en el primer puesto de la lista de contribuyentes de la Provincia. También en esas fechas formó parte del Senado de la Restauración.

En su testamento consultado en el Archivo Histórico Provincial en Protocolos Notariales de Fernando de Monterrubio 7789, se detallan las propiedades de éste y su mujer, Juliana Pardo, que disfrutarán sus hijos Julián, María Concepción y Petronila Casado. Entre ellas hay una casa cuyo frente da a la Calle Avellanos (Camino Real) y hacia su espalda comprende varios patios y graneros hasta llegar a la calle Trinidad. Según refieren comprende varios tramos de la antigua muralla que son de su propiedad. En origen la primera casa en la Calle Avellanos era de su mujer obtenida por herencia, a la que luego se fueron añadiendo otras propiedades colindantes por compra a particulares, el Ayuntamiento o al Estado. En el año 1847 con motivo del casamiento de Policarpo con Juliana, entre los bienes de ésta se especifica la casa en la Calle Avellanos números 1,2 y 3; un patio en el centro de la finca y dos graneros, además de la casa número 6 de la Calle Trinidad; todo ello valorado en 145.000 ptas.

      
               

En 1861, cuando Policarpo ya era Alcalde, La Junta Superior de Ventas de Bienes Nacionales, saca a pública subasta el trozo de muralla que va desde el antiguo cementerio de la Iglesia de San Gil hasta 1 pie pasada la esgueva. Los arquitectos Ángel Calleja y Luis Villanueva de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, llevan a cabo la tasación de esos terrenos que se enajenan, y lo valoran en un precio de salida de 7.226,30 reales de vellón. Pedro Arguello gana la subasta por 11.200 reales. Este mismo comprador por las mismas fechas adquiere otro trozo de muralla en la antigua puerta de Barrantes. Lo sorprendente del caso es que en el momento de hacer efectivo el primer pago, que lo era en 20 plazos, aparece el nombre de Policarpo Casado sustituyendo a Arguello. Solicita el primero que “se declare a su favor el remate de dicha finca por derecho de tanteo, fundado en la Real Orden de 23 de febrero de 1849”. La Dirección General de Propiedades y derechos del Estado accede a ello y se lo venden.

 





También el Ayuntamiento de Burgos  entre 1860-61 cuando cubre la esgueva que va a Trascorrales, entre la calle Trinidad y Avellanos, accede ceder unos terrenos a cambio. A Policarpo Casado le corresponde la parte cubierta que da a su propiedad y la otra parte es para Manuel Izquierdo y el Sr. Conde de Bornos, como se ve en el plano que adjuntamos del expediente del Archivo Municipal 11-118.

 

En definitiva, que Policarpo Casado se hizo con toda la edificación interior, incluida la muralla antigua, entre la esgueva y el cementerio de San Gil que se encontraba junto a la cabecera de la misma, y la Calle Avellanos en que tenía tres casas y la Trinidad donde tenía otra. Pero para nuestra investigación no aporta datos al tratarse de otra zona. Sí interesa la acreditación de cómo se obtuvo la propiedad.

 E.-El Ramo de Guerra.

Como hemos indicado antes, el Ejército, a través de sus representantes en Burgos, cada vez que surgía algún conflicto de propiedades junto a la muralla, solía mandar comunicados al Ayuntamiento advirtiendo de que la propia muralla, que no sus terrenos colindantes, eran elemento de la defensa de la Ciudad, de lo que se encargaba el Ejército, y por lo tanto se debían cumplir una serie de preceptos o en todo caso debiera ser la Hacienda Militar y el Estado quien enajenara esos bienes de dominio público.
Ya vimos como en el caso del intento de enajenación a Díaz de Oyuelos en 1848 hubo problemas porque exigían se dejara 8 pies al exterior de la muralla para la ronda.

Pocos años después, en 1850, el Alcalde Luis Castrillo envía una extensa misiva a la Reina Isabel II donde manifiesta que la venta de trozos de la muralla ha supuesto graves perjuicios a la municipalidad, tanto en la defensa del baluarte, como en las molestias demoliciones. Se cita la Real Orden de 23 de febrero de 1849 por la cual se da preferencia al Ayuntamiento si se presentase como licitador “para evitar los inconvenientes que la venta pudiera ocasionar (…), o a las miras de ornato público que la Corporación pudiera tener(…),o que la demolición no perjudique  a ninguna de las propiedades del Ayuntamiento”. Hago ver que este decreto que se invoca es el mismo que sirvió a Policarpo Casado para hacerse con la muralla…


En el relato de defensa del mantenimiento de la muralla asegura que el tramo entre San Lesmes y la Puerta Margarita sirve para contener las avenidas de los ríos Vena y Pico; “la muralla que desde el Arco de Margarita sube al de San Esteban, en un contentivo a los defraudadores de las rentas públicas y arbitrios municipales, con la circunstancia de haber sido reconstruida en su mayor parte a costa del Ayuntamiento en el año de 1837”. (Archivo Municipal de Burgos sign. 20-56)
Este escrito obtuvo respaldo de la Corona aunque sólo en parte. De aquí surge una Real Orden de 3 de agosto de 1852 donde se ceden a la Ciudad dos tramos de muralla: la que va de la antigua puerta de Barrantes hacia la puerta de San Martín, y la que en su momento formaba una línea entre la Puerta de Santander (actual arranque de la Avenida del Cid a la altura del edificio Feygón) y la Puerta del Arco de Margarita, “con la obligación de conservarla y entretenerla a su expensa”. Una de las condiciones que se ponían a la cesión de ésta última es la construcción de una nueva cárcel que se pensaba ubicar en el edificio que ocupaba la Audiencia.

En 1874, el Capitán General, ante las obras que se estaban ejecutando en varios edificios tocando a la muralla entre la Puerta de Santander y San Gil, hace saber en un escrito, que en ningún caso se debe permitir abrir huecos o ventanas ni puede ser posible que su cercanía sirva para escalar la muralla. Se pide que las que sean de propiedad privada cierren los accesos a ésta, u opten por que sea el Estado quien eleve las murallas.

El Ayuntamiento manda comunicación de lo exigido a los herederos de Fabián Yarto, Policarpo Casado, Timoteo Arnáiz, Pedro Barriocanal, Nicasio Vélez, Nicasio Dancausa,etc..todos ellos propietarios de edificios en la Calle Trinidad. Pueden optar por tapiar puertas y ventanas que den a la muralla o autorizar a hacer obras “mayores y reparos” en la muralla de su propiedad. Todos contestan que ya han cerrado las puertas y ventanas al llegarles la comunicación. Respecto  a la muralla que posee, Policarpo Casado manifiesta que ”podrán hacerse las obras que se consideren necesarias, si a juicio de los Sres. Ingenieros pueden ser de alguna utilidad, dada la situación especial en que la muralla del comunicante se encuentra”, con lo que hemos de entender el mal estado de conservación de ésta.


E.-La Historia.

La muralla actual que se conserva de la Ciudad de Burgos, sustituye a otra anterior al siglo XIII. Es a partir de 1276 cuando Alfonso X el Sabio encarga su construcción para protección de la Ciudad  contra los ataques de los sarracenos. Se tardó más de 100 años en levantar el total del perímetro y debía acoger el crecimiento urbano que experimentó Burgos con el auge del Camino de Santiago sobre todo.

Se construyó con piedra de sillarejo procedente de Hontoria y Atapuerca contando con 93 torres circulares o cubos además de 12 puertas de acceso.

El Ministro de Hacienda, Pascual Madoz, en 1855, declaró en estado de venta”...todos los predios rústicos y urbanos, censos, foros pertenecientes al Estado, al clero, a las órdenes militares, a cofradías, obras pías, santuarios…y cualquiera otras pertenecientes a manos muertas”. Tres cuartas partes de la Ciudad se vieron afectadas, lo que produjo un lógico cambio urbanístico que fue muy importante.[1]

El crecimiento de población exponencial en el siglo XIX, pasando de 11.628 habitantes del 1821, a los 30.856 de 1897, casi el triple, llevaron a un crecimiento urbano que empujaba hacia afuera de las murallas. Este fue el comienzo de su desaparición, junto con la falta de interés público en su conservación como monumento histórico. Insensibilidad que saltó hasta bien entrado el siglo XX.

 

 La esgueva que citamos en algún momento del relato, correspondía a las aguas del Vena que atravesando las huertas del Convento de la Trinidad, y a la derecha del Arco de Margarita entraba por un arco en la muralla llegando hasta Avellanos en su cruce con calle San Juan, donde había un puente; para continuar hacia la actual Laín Calvo, la Paloma y la Catedral. Esta esgueva, como otras, servía para el riego de las numerosas huertas que había en la Ciudad. Entre otras las del Huerto del Rey. De ahí el nombre de Calle de Trascorrales anterior a Laín Calvo. Casi todas ellas se cubrieron en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se introdujo el alcantarillado en la Ciudad.

La Puerta o Arco de Margarita fue edificada en el siglo XVII, junto al Palacio de las Cuatro Torres (actual Capitanía). Fue erigida en honor de Doña Margarita de Austria con ocasión de su venida a Burgos, para unirse en matrimonio con el rey Felipe III. Se derribó en 1863.

Desde siempre hubo dos Palacios que acapararon la Plaza actual de Alonso Martínez, antes de la Audiencia y más antiguo de las 4 Torres. En concreto  la Casa-Palacio de los Brizuela que luego pasó a manos del Marqués de Castrofuerte; y en frente de ésta, el Palacio de los Cartagena, también llamada casas de los Cantos, que fue adquirido más tarde por Diego González de Medina, Conde de Villariezo.[2]

Al primero se le llamaba Palacio de las 4 torres por tenerlas en sus 4 esquinas. En 1804 acogió la Contaduría de los Millones, en 1834 se instaló la Audiencia Territorial, de ahí a pasar a llamarse la Plazuela de la Audiencia este lugar. Más tarde, en 1859 el Ayuntamiento compra este Palacio  que en los primeros años del siguiente siglo acogerá la Capitanía Militar. Este edificio fue pensado en su momento para cárcel pero finalmente el alcalde Timoteo Arnaiz consideró mejor ubicación la antigua Alhóndiga.



*A modo de cierre.

Hace tiempo que algunos solicitamos que en el Ayto. de Burgos se organice una auténtica sección de protección y puesta en valor del Patrimonio Cultural, bien dotada de personal y medios.

Por otro lado es conveniente hacer un estudio serio sobre cuál  fue y es la ubicación exacta de nuestras murallas, ver sus propietarios e intentar ponerlas en valor.

Finalmente, no entro a analizar el documento o expediente 20-1668 del Archivo Municipal, en el cual parece fundar el Ayuntamiento la posesión de la muralla en el tramo en cuestión ahora, tras la calle Trinidad, por una cesión de 1973, tras un expediente de dominio. Entiendo que no tiene que ver con este lugar. Más bien me atrevo a creer que formó parte de las posesiones de Policarpo Casado.

A falta de más argumentos e información, esto es lo que he podido averiguar sobre la documentación que se dispone. Salvo error u omisión es lo que puedo aportar. Espero sirva a quien corresponda.

Mi agradecimiento sincero una vez más a la atención dispensada en el Archivo Municipal, en el Histórico Provincial y en la Sección de Patrimonio del Ayuntamiento de Burgos.

Una vez más me siento orgulloso de poder colaborar en la salvaguarda de nuestro Patrimonio  y el rescate del pasado para las generaciones presentes y futuras.


*Documentos consultados:

-Archivo Municipal de Burgos: Signaturas: 20-1668, AD-8759, 11-155,     11-64, 11-118, 20-56, 18-3865, 20-227, 20-209, 20-293, 11-1040, 22-626, 17-483, 17-481, 17-785, 9-642, 17-785, 18-335, 22-629, 22-626, 17-481,  20-150, 18-264, 11-47, 11-29, 11-129, 22-37, 11-155, AD-8920-25, AD-8759-8, 18-1588, FO-22055, AD-5242-10, 20-1508, Acta de Pleno 21 de Septiembre de 1973 (Libro de Actas 648),   y Comisión Permanente 7-9-73, 17-13167, AD-5242-10, 11-129, 17-13181, 18-3865 y C-1-9-5-2.

-Archivo Histórico Provincial: signaturas: Protocolos Notariales Fernando de Monterrubio 7789  fols. 132 a 133vto y 1115 y siguientes; Hacienda 43/18 y 321/17-18.
CONTINUARÁ.

Jesús Ojeda Calvo, en Burgos a 1 de septiembre de 2016.

Contacto.
Correo electrónico: papiojeda@hotmail.com
Twitter: @JessOjedaCalvo







[1] Ortega Barriuso, Fernando:”Breve Historia de la Ciudad de Burgos”. Burgos 1996 pág 110.
[2] Carmona Urán, Gregorio: “Historia de las viejas rúas burguenses”. Burgos 1954. Pág. 102.