jueves, diciembre 26, 2024

 

La ciudad de Burgos y su Casa de Moneda.   



     

En la baja Edad Media, la titularidad de la moneda pertenece en derecho al emisor. En el caso castellano y leonés, para poder acuñar moneda se necesitaba la autorización real. El rey podía no acuñar moneda, pero sí permitía que otros acuñaran su moneda, por medio de concesiones temporales. Y así lo hicieron corporaciones eclesiásticas, como por ejemplo los obispos compostelanos, o Monasterios como los de Sahagún en León, y San Antolín en Palencia.

Para tener la posibilidad de fabricar o acuñar moneda, se necesita disponer de material y recursos humanos para llevarlo a cabo. En los primeros años de vida de los Reinos Cristianos, se tiene constancia de talleres itinerantes de monederos, que acompañaban a los reyes para acuñar moneda según sus necesidades. Debían ser de origen franco, por las noticias que se tienen. Los monederos franceses o lombardos se desplazaban al lugar en el que recibían los encargos de fabricar moneda.

La influencia del Camino de Santiago, en concreto el denominado “camino francés”, que atravesaba la Ciudad de Burgos, atrajo a muchos cambistas, que recogían moneda extranjera y la cambiaban por la oficial del reino.  En el siglo XI y sobre todo el XII, se abandona la imitación de tipos musulmanes, apostándose por modelos que ya circulaban en la Corona de Aragón y Navarra, de influencia carolingia o Franca.

                 

                                      Moneda. Dinero de Alfonso VIII. Anverso. Vellón. MCM


La ubicación de las cecas en una determinada ciudad supone una transformación en el modus vivendi de los monederos, acostumbrados a desplazarse de uno a otro punto para realizar las acuñaciones allá donde fueren demandados o, por decirlo de otra manera, allá en donde se encuentra el metal, siempre con el respeto a su independencia, a la exención de impuestos de jurisdicción municipal o real. Su asentamiento en una determinada ciudad trajo consigo la consagración de unos privilegios de una manera uniforme en toda Europa.

Ante la falta de documentación sobre el momento concreto de la creación de la Casa de Moneda de la Ciudad de Burgos, los diferentes autores se han postulado en diversas teorías. Así, Luis Monteverde sitúa como punto de partida de las acuñaciones, un dinero de Alfonso VII con el Rey a caballo y la leyenda de anverso REX BV. Otros autores como Mateu y Llopis y García Rámila se inclinan más por el reinado de Alfonso VIII que pasaba muchas temporadas en la Ciudad.[1]

Según recoge Antonio Roma[2], “se documenta que tras el año 1263 los monederos se asientan con carácter permanente en Burgos”, como se percibe por la cuantiosa documentación que conserva el Archivo Municipal y que, en parte, fue publicada por Emiliano González Díez.[3]

    
Moneda de Sancho IV. Cornado. Vellón. MCM


En la Crónica de Sancho IV, se da noticia que el rey, el 17 de junio de 1287, arrienda en Burgos al judío Abraham “el Barchillón”, todas las monedas que se labran en Castiella et en León, et en Andalucía, et en el Regno de Murcia”, lo que nos certifica el sistema de arriendo a un particular que seguía la monarquía para estos trabajos.[4]

Lo que acabamos de documentar, certifica el funcionamiento o existencia en la Ciudad, de un taller de acuñación de moneda, perfectamente asentado ya desde al menos el siglo XIII.

Sobre la localización de la ceca en el plano de la ciudad de Burgos, hay menos dudas. Su asentamiento en la calle principal por la que entraban los peregrinos y cerca de la muralla, junto a una vía de agua, son signos inequívocos y que dejaron huella en el callejero burgalés. El actual número 5 de la calle San Juan, donde aún se puede encontrar el antiguo escudo del siglo XVII de la fachada, es la ubicación que damos por correcta.

  
Moneda de Alfonso XI. Dinero Novén. Anverso. Vellón. MCM. Ceca de Burgos.


Una cédula del rey Enrique III de fecha 25 de agosto de 1403, habla de un arco que vuela de un lado a otro de la calle San Juan, sobre el que cargan habitaciones o estancias, que está encima de la puerta de la Casa de la Moneda, y que es muy bajo. Dice el rey:” quando yo vengo aquí con los mis pendones, no pueden pasar enhiestos, e eso mesmo las lanças de armas e los que las trahen an las de abaxar e quiebranse algunas veces a la pasada de los dichos póntidos…”[5] este arco o “póntido”, como se le llama en el escrito, servía normalmente para pasar de un lado a otro de las casas colindantes, sin tener que salir a la calle. Es por ello muy probable, que el tesorero, o alguno de los oficiales, tuviera vivienda enfrente de la Casa de la Moneda, también en la propia calle San Juan, calle real por donde el rey pasaba con su comitiva al visitar la ciudad.

La situación geográfica de la ceca de Burgos, la más al Norte de Castilla, explica la influencia del comercio con Flandes, que da acceso a las minas de plata alemanas y de Centro Europa. Su situación en una zona en la que confluyen las principales rutas mercantiles de la Corona de Castilla, le permitirá ser un referente en la producción de moneda para todo el reino entre los siglos XIV al XVI, como ha estudiado Javier Sebastián Moreno.[6]

La época dorada de Burgos fueron las décadas finales del siglo XV y las primeras del siglo XVI. Para entonces Burgos era una ciudad importantísima por su industria y su comercio; sin duda la ciudad más importante del norte de Castilla. De hecho, Burgos era “Cabeza de Castilla”, lo cual era una especie de “título nobiliario” que la resaltaban como principal ciudad del reino. También fue la primera ciudad castellana en denominarse “muy noble”, aunque ya en la época de los Reyes Católicos tenían este título León, Toledo, Sevilla y Córdoba. Otro título es que era “cámara real”, lo que indica que ahí podía residir la Corte, que como se sabe, en esos tiempos era itinerante.

                                                              

Juan de Lerma, Guarda Mayor de la Real Casa de la Moneda de la Ciudad de Burgos

Libro de la Cofradía de Caballeros de Santiago

Esta época de esplendor coincide con un momento de alta actividad industrial y comercial en la ciudad. La industria platera cobró gran importancia y, como no, se favoreció mucho a la ceca de Burgos. Se cita como ceca importante en la ordenanza de Enrique IV del 26 de marzo de 1472, y la Pragmática de Medina del Campo de los Reyes Católicos de 1497.

No se trataba de un edificio separado del resto de casas, sino más bien, formaba parte del caserío sin destacar en demasía. Según Carmen Cámara y Juan Mañeru, estaba adosada  a una casa modesta por su fachada principal, lindando también con un paraje llamado “Huerta del Abad” y con la esgueva, delimitada por sus propias construcciones o con sencillos cerramientos de emplenta no muy elevados…[7]

La fachada principal se abría a la calle san Juan con un frente de 70 pies (19,5 metros) y un fondo de 50 metros. Lindaba con la casa de un sastre que estaba situada más hacia la actual Plaza de Alonso Martínez. Por el otro lado hacía esquina con la esgueva que entraba por la actual calle del General Santocildes. Tras este edificio principal donde estaban la parte administrativa o noble de la Casa de la Moneda, se abría un patio con edificios auxiliares más modestos y detrás, hacia la muralla, otras dependencias para almacenes, fundición…llegando hasta un huerto y un espacio verde, que denominaban el campillo.

El edificio tenía dos plantas y desván. Según trasciende de la reforma que se hizo en el siglo XVII bajo la tutela del Duque de Lerma. El frente de la primera planta era de piedra de sillería, y el resto del edificio de ladrillo, con los vanos enmarcados en piedra y protegidos con rejas los de la planta baja.[8]

Marinus van Reymerswale: "El recaudador de impuestos y su mujer", también conocido como "Los cambistas". 1539. Museo del Prado.

Por diversa documentación, conocemos que tenía tres puertas de acceso, dos exteriores y una interior, la de acceso al patio. La puerta principal tenía 14 pies de alto por 9 de ancho. Estaba hecha de madera de roble y nogal, adornada con escudos reales dorados y una aldaba en forma de corona real. La puerta secundaria, que daba acceso a la fundición, estaba en un lateral junto a la esgueva, utilizándose para la introducción de los materiales y el paso del personal operario.

Siguiendo con la descripción que nos proporcionan las trazas, visitas y los inventarios conservados, sabemos que por la puerta principal se accedía a un zaguán y al patio, ambos empedrados. Desde el zaguán partía una escalera al piso superior donde se encontraba “la sala de Libranza”, una estancia de 40 pies de largo por 22 de ancho, que había sido reformada en 1565 por el arquitecto Simón de Bueras.[9] Aquí se realizaba el pesaje de la moneda, clasificación, recuento y empaquetado. Se iluminaba con luz natural a través de ventanas con vidrieras, teniendo un brasero para combatir el frío. Según los inventarios, en esta sala se encontraban dos balanzas grandes, otra pequeña, siete arcones de distinto tamaño “un arca antigua de dos llaves, donde los guardas tienen y recogen los aparejos de monedear, y unas sólidas mesas de nogal entre otros muebles.

                    

                          Moneda de Pedro I. Real de plata. Reverso. MCM Ceca de Burgos.

Siguiendo las descripciones que han documentado los investigadores Cámara y Mañeru, en esta misma planta estaba el llamado “aposento de los papeles”, y el del Tesorero o Contador. Junto a un encerado para hacer cálculos, había dos arcas con cerradura de tres llaves, donde se guardaban los “privilegios del escribano, y otro arcón más antiguo en el que se custodiaban las ordenanzas y el señoreaje de la ceca. En este piso superior, también se documenta la existencia de una chimenea sobre la necesaria del piso inferior.

Volvemos a la planta baja hacia el lado de la esgueva donde se encontraba el aposento del tesoro, con suelo de madera y ventana con vidriera. La puerta de esta estancia, se abría con tres llaves que custodiaban el teniente de Tesorero, el Escribano y el Guarda Mayor. En esta habitación se encontraba un arca grande de nogal para guardar el feble.

El aposento del sello y de la talla, también estaba en la planta baja un poco apartado del edificio principal, ya cerca de las fundiciones. Constaba de un cuarto para el tallador y un horno de ensayos. En esta planta baja había una necesaria o retrete que caía sobre el cauce de la esgueva.

Mandato del Infante Don Sancho en que manda al concejo de Burgos que permita acuñar la moneda burgalesa. AMB. 1.282

Sabemos también que la Casa de Moneda de Burgos, contaba con Audiencia y Cárcel. Probablemente, según los autores citados, situadas más hacia el lado de la actual Plaza Alonso Martínez, hasta donde casi llegaban las construcciones por la parte de atrás. La justicia se ejercía por funcionarios nombrados por el rey, sobre un suelo entarimado, techo artesonado y en una mesa rodeada de asientos de estrados.

Detrás de todo este cuerpo principal de la casa, y adosadas a la tapia lateral que hoy daría a la calle de General Santocildes, se ubicaban las dos fundiciones que se documentan en el XVII, con la traza de las dos chimeneas de ladrillo[10] enlucido recién construidas. Próximas a ellas, estaban las hornazas (hornos) de los capataces, el taller del herrero y zonas independientes para guardar el cobre y el carbón, dos cuadras para los animales de tiro y un cobertizo a modo de cochera.

Los oficiales eran el personal especializado que trabajaba en la Casa de la Moneda. La mayor parte, muy relacionado con el gremio de los plateros. Solían vivir en un mismo barrio, y eran llamados cuando había cantidad de metal suficiente para acuñar, bien de particulares o del Rey.

Entre el conjunto de trabajadores no especializados, los monederos debían hacer labores relacionadas directamente con la acuñación de moneda, mientras que los obreros se encargarían de las funciones complementarias, en fundición, laminación, corte, transporte, etc.


Moneda de Enrique II. Medio real de plata. Reverso. MCM Ceca de Burgos

El número todos ellos, fue variando según las épocas y los picos de actividad de la ceca. Así en 1429 se citan a 397 monederos; 134 en 1494 bajo la nómina de Lesmes de Mazuelo; 150 obreros y 100 monederos fueron el tope impuesto por los Reyes Católicos para Burgos en su Pragmática; Felipe II fija en 98 obreros y 62 monederos (Nueva recopilación de Leyes, 1569); y en 1606 se recogen 99 monederos en una nómina.[11]

Las cecas o casas de moneda, van evolucionando en la organización interna con el tiempo. Así, el maestro de moneda, desde finales del siglo XIV pasa gran parte de sus funciones al tesorero, que a partir de aquí y en los siglos siguientes, será el máximo responsable de la ceca. El ensayador se ocupa de verificar que la talla, y sobre todo la ley de las monedas emitidas, responde a lo reglamentado. Los guardas tienen por cometido, garantizar que no se produzca moneda fuera de la ceca, y se encargan de controlar lo que sale de la casa, además de custodiar diversos materiales necesarios para la acuñación. El escribano, por su parte, da fe de todas las operaciones que se hacen en la casa, garantizando que todos los intervinientes cumplen con sus cometidos.

                      

La adquisición de cargos en la ceca ya en el siglo XV fue, en gran medida, a través de compra por particulares con un interés lucrativo, debido no sólo al porcentaje que se quedaban de cada trabajo, sino en gran parte también, a las exenciones fiscales y privilegios que conllevaba el cargo. La Corona se beneficiaba de la venta de esos y otros cargos que, en muchos de los casos, eran de por vida o hereditarios.

Los empleados de la Casa de la Moneda estaban divididos en tres categorías: oficiales mayores, obreros monederos y peones. En el siglo XVI se sabe que el cuerpo de los oficiales lo formaban el tesorero, dos alcaldes, balanzario, ensayador, entallador y escribano. El tesorero y los dos alcaldes eran nombrados directamente por el Rey. La plantilla la completaban 5 capataces, 26 oficiales obreros monederos y un número desconocido de peones.[12] Sin renunciar a sus derechos, los oficiales mayores siguieron la práctica de nombrar “tenientes” o sustitutos de su oficio, para que desempeñaran el cargo en su lugar, en muchos casos porque no sabían desempeñarlos. El tesorero escogía a los oficiales menores, que eran los que trabajaban en las distintas fases del amonedamiento, teniendo conocimiento de los diferentes oficios.



Libro de visitas a la Casa de Moneda de Burgos AMBu. 1607-1661

Entre los tesoreros que se conocen de la ceca de Burgos en el siglo XV están: Diego González de Medina,1402, 1404 y1413; Alfonso Coca,1454; Pedro Martínez, 1460 Pedro Martínez de Mazuelo, 1461-2; Fernando de Mazuelo, 1501 Lesmes de Mazuelo, tesorero y alcalde mayor de la ciudad, 1501.[13]

Eran puestos representativos, no dirigidos directamente a la fabricación de moneda, sino a efectos de representación, administración y concesión. Las oligarquías urbanas, eran las acaparadoras de estos cargos, que eran comprados al Rey por una gran suma de dinero. En el caso de Burgos, la mayoría eran alcaldes o regidores de la Ciudad, y que formaban parte de la élite urbana.

Los oficiales de la ceca burgalesa, eran personas de gran relevancia social. La Cofradía de los Caballeros de Santiago de Burgos, instituida en 1388 por Alfonso XI, contó entre sus miembros desde su creación, con las figuras más sobresalientes de la sociedad burgalesa. Gran número de ellos están dibujados en el libro que se conserva, a caballo, con sus armas y títulos. Entre ellos encontramos a varios que fueron oficiales de la Casa de la Moneda burgalesa:

-          Juan Vázquez de Acuña (Tesorero)

-          Alonso Díaz Cuevas (Entallador)

-          Alvar García de Santa María (Alcalde)

-          Diego González (Tesorero)

-          Juan de Lerma Polanco (Guarda)

-          Fernando Mazuelo (Tesorero)

-          Hernando de Mazuelo (Tesorero)

-          Lesmes de Mazuelo (Tesorero)

     

Moneda de los Reyes Católicos. 4 excelentes. Anverso. Oro. MCM Ceca de Burgos


También existía en Burgos desde 1494, en que fue creada por los Reyes Católicos, el Consulado del Mar, que tenía origen en el gremio de comerciantes, llamado la Universidad de Mercaderes, que existía ya de antiguo, para dilucidar cuestiones relativas al comercio internacional, en esencia, dedicado a la exportación de lana. Pues bien, entre los prestigiosos hombres de negocio que formaron parte gestora de esta sociedad, formada por un prior y dos cónsules, están algunos oficiales de la Casa de la Moneda en el siglo XVI:

            -Lesmes de Astudillo (balanzario) Cónsul

            -Diego de Curiel (Alcalde). Cónsul y Prior

            -Juan de Lerma Polanco (Guarda). Cónsul y Prior 

            -Luis de Maluenda (Escribano). Cónsul

            -Francisco de Orense (Alcalde). Prior

            -Juan de Orense (Alcalde). Prior

            -Gómez de Quintanadueñas (Guarda). Cónsul y Prior.

            -Diego de Salamanca (Alcalde). Prior.[14]

Tesorillo de monedas de época de los Reyes Católicos. Museo de Burgos.


El rey D. Enrique II concedió el 12 de abril de 1366 en la Ciudad de Burgos los siguientes privilegios y prerrogativas a los Oficiales, Obreros y Monederos de las cecas de sus reinos:

“Por la dicha carta de privilegio son libres, i francos, i essentos de moneda forera, i de yantar, i de martiniega, i de servicios, i de pedidos, i de hueste, i de fonsadera, i de ir o enviar enfonsados, i de empréstitos, i de portazgos, i de diezmos, i passages, i peage, i recuaje, i de roda, i castillería, i de sueldos, i de toda servidumbre, i de todo premio, i de todo tributo, i de todos los otros pechos i derechos, que los otros uviessen de dar al Rei…”

“Otrosí les fueron dados alcaldes que juzgasen sus pleitos…; Que sus Alcaldes tuviesen prisión apartada…; Que no fuesen presos sus cuerpos por ningunas deudas que deviessen…; Que sus ganados anduviesen salvos y seguros por sus Reinos, i paciesen la yerbas sin pena, salvo panes y viñas…; Que fuesen francas sus moradas donde possasen…; I que ninguno uviese Señorío sobre ellos sino el Rei”.

En definitiva, estos son los impuestos en los que estaban exentos:

MONEDA FORERA: Impuesto que se pagaba al Rey para evitar que acuñase nueva moneda

YANTAR: Obligación de dar sustento al rey y sus acompañantes.

MARTINIEGA: Impuesto que se pagaba el día se San Martín (11 noviembre) en especie. Entre una cuarta parte y una décima de la cosecha.

SERVICIOS Y PEDIDOS: Cualquier tributo excepcional que pudiera solicitar el Rey a las Cortes.

HUESTE: Obligación de acudir a las grandes expediciones militares que se organizaban.

FONSADERA: Redención por pago en metálico del servicio militar.

EMPRÉSTITOS: Préstamos que el Rey recibía de la Cortes.

PORTAZGO: Impuesto que se pagaba al entrar mercancías por las puertas de la Ciudad.

DIEZMO: Contribución territorial que suponía el décimo de la cosecha.

PASSAGE: Impuesto por el tránsito de animales por algunos lugares.

PEAGE: Impuesto por el tránsito de personas por algunos lugares.

RECUAGE: Impuesto por el tránsito de animales de carga por algunos lugares.

RODA: Impuesto por el transporte de mercancías en carro.

CASTILLERÍA: Contribución personal para la construcción y mantenimiento de castillos y fortalezas defensivas.[15]

En la Casa de la Moneda de Burgos, se trabajaba desde las 5 de la mañana hasta las 12 del mediodía, y por la tarde de 2 a 7. Doce horas en total de jornada, que se realizaba por llamamiento del tesorero, cuando el Rey ordenaba acuñar moneda en la ceca. Pueden pasar momentos de gran actividad, y sucederse años sin actividad.

Cuando menos cabe pensar que algunos de los monederos burgaleses, lo mismo que leoneses y sevillanos, tenían sus viviendas en la propia ciudad. En el siglo XV, en la iglesia parroquial de San Gil en Burgos, varios escribanos de la Casa de la Moneda, aparentemente de la misma familia, edifican sus panteones en la ante-sacristía, antes capilla de los Burgos. Se trata de Juan García de Burgos († 1429) y de Francisco García († 1511). La riqueza del enterramiento denota un elevado nivel de renta cuando menos en una parte de este conjunto de personas.

Moneda de los Reyes Católicos. Real de plata. MCM. Ceca de Burgos


Conocemos a algunos de los ensayadores que ya, desde la Pragmática de Medina del Campo de 1497, están obligados a poner sus marcas en las monedas. Así para las monedas a nombre de los Reyes Católicos, tenemos constancia de que el armiño es de Lesmes Ruiz, la venera es de Peñaranda, dos roeles de Martín Sánchez, la cabeza de águila de Cristóbal Cerdeño, la letra x de Palacios, el caldero de Calderón, y el corazón de Miguel Espinosa. Lesmes Fernández del Moral, tiene por marca un árbol arrancado. También se documenta la hoja de perejil, en torno a 1530 de ensayador desconocido. A finales del siglo XVI nos encontramos la M con una O encima, que es de Juan de Morales, Francisco de Segovia marca con una media luna o menguante, y Juan de Salazar que lo hacía con la letra r que se asemeja al número 2 y por lo tanto a la letra Z de su apellido.[16]

Ya en el siglo XVII, la A de Pedro de Arce y B·R es la marca de Bernardo de Pedrera, uno de los más prolíficos de la ceca.

Moneda de Juana y Carlos I. Oro. Reverso. MCM. Reverso.

La fabricación de los cuños requiere de la pericia en el manejo del hierro. Por lo general, los cuños son circulares, están fabricados en hierro y la parte grabada es de acero, conseguido con la aportación de mayor contenido de carbono.

Los medios materiales con los que contaban los monederos para realizar su labor, eran de al menos un horno en una estancia denominada fornaza, que tenía un fuelle para avivar la llama en su interior. Se precisa la proximidad de agua, que en el caso de Burgos lo daría la esgueva que pasaba a su lado.[17] Por diversas representaciones artísticas, conocemos la existencia de uno o varios bancos, en el los que los monederos llevaban a cabo la acuñación. Y es de suponer que se empleasen otros elementos que aparecen en las descripciones como son: palas, carretillas, cubos, calderos, martillos, libros, plumas, y un almacén para depositar el combustible de la hornaza, cobre, mercurio, plomo…necesarios para alear la plata. Finalmente, debía existir un cuarto o habitación cerrada, para conservar los cuños, el oro y plata, además de la moneda ya acuñada. No se requería una tecnología compleja.

El metal que llegaba a la ceca podía ser de moneda amonedada, vajilla o en pasta, que adopta forma de lingote o de torta. Una vez en el taller, se depuraría la plata aplicando plomo, y ensayaría las monedas tras mezclar con cobre para buscar la aleación pretendida.

Para fundir estos metales se requiere un horno capaz de alcanzar temperaturas de más de 1.000ºC. Así, el cobre puro necesita 1083ªC para fundirse, y la plata 960ªC. El horno, fragua o fornaza, estará alimentado por carbón o madera. La responsabilidad de estas labores, corresponden al maestro de la Ceca.

Retrato de Juan García de Burgos y sus hijos, Escribano de la Casa de la Moneda. 
Capilla de "los Burgos" en la Iglesia de San Gil de Burgos.

Una vez fundido, la cantidad precisa de aleación era vertida en rieleras de madera o metal, posiblemente cubiertas de aceite para despegar con facilidad la lámina una vez fría. Con carácter previo, el metal se habrá vertido en un crisol, elaborado con material refractario o con hierro.

Los guardas entregarán dos láminas al ensayador para controlar la ley. En el mismo acto estará presente también el escribano que tomará acta de todo. De cada ensayo, a partir del siglo XIV al menos, se debe conservar una muestra en un papel, indicando fecha y labor, quedando depositadas en una caja con dos llaves, una en poder de los ensayadores y otra de los guardas. El objetivo no era otro que permitir las supervisiones de los análisis por otros ensayadores del rey, y así controlar al ensayador de la ceca.





Inventario de todo lo que se encontraba en la Casa de Moneda de Burgos, en el momento del cese de la acuñación a molino. AGS


Una forma alternativa de ensayo, es el empleo de piedras de toque, que consiste en hacer una ralladura en la pieza con la piedra de toque, para comparar con la tonalidad que dejan unas puntas cuya aleación era conocida.

La operación de acuñación se efectúa situando el flan entre los cuños, estando fijo el inferior o pila, y móvil el superior, sujeto por una mano mientras la otra golpea con el martillo. El cospel debía estar levemente templado para evitar resquebrajarse con el golpe. El acuñador se encontraba sentado y debía hacer esta operación de modo individual., cogiendo cada cospel, situándolo en la pila, coger la maza o martillo y golpeando. Los cuños eran entregados cada mañana por los guardas, y recogidos al terminar la jornada. Del análisis de las monedas encontradas, se aprecia que, en la mayoría de los casos, no coincide la posición de anverso y reverso, quedando al azar.

Según Ladero Quesada, las reformas monetarias que acometió el rey Alfonso X, dieron mayor importancia al vellón, empujado por los cuantiosos gastos de la Corona, obligando a la baja del porcentaje de plata en las monedas, para mayor beneficio del rey.[18] El vellón será el protagonista en los siguientes siglos en la Casa de Moneda de Burgos, como el material más abundante en el circulante castellano.



El cobre fue el principal inquilino de la Casa de Moneda de Burgos en el siglo XVII, pues la moneda de vellón era la protagonista con baja cantidad de plata, o ausencia total de ella. Para hacernos una idea, el profesor Ibáñez Pérez da noticia de como en el año 1604, “el mercader García de la Presa se obligó a entregar al teniente de Tesorero de la Casa de la Moneda, el capitán [19] Alonso Antolínez de Burgos, que ejercía el cargo en nombre del Duque de Lerma, tesorero, la cantidad de novecientos quintales de cobre “en planchas quadradas y rredondas”, procedente de Alemania, donde se habían embarcado en el puerto de Hamburgo. Al ir destinado a factoría real, el cobre quedaba exento del pago de todo tipo de impuestos y alcabalas, incluidos los de la aduana.[20]

La documentación sobre las visitas que recibían para inspección de los veedores municipales, así como las cuentas que se conservan en el Archivo General de Simancas, nos descubren muchos períodos de inactividad de la Casa, seguidos de otros de gran producción. Este último es el caso de todo el resello de moneda que aconteció en distintos momentos de los reinados de Felipe III y Felipe IV.

          

Moneda de Felipe IV hecha en los molinos de la ceca de Burgos. 16 maravedís. Cobre MCM
                    

Entre 1662 y 1664 se instalan en la Casa de Moneda de Burgos 2 molinos para acuñar moneda, tal y como se hizo en las demás casas por orden del Rey. El Secretario del Consejo de Hacienda propone que”…por escusar costas en fabricar nueva casa, se ponga en esa, y si fuera menester tomar algún ensanche hacia el pradillo de San Ildefonso, se podrá hacer, pues es sitio de la Ciudad…”.[21] El llamado Ingenio de los Molinos, a semejanza de lo que llevaba años funcionando en Segovia, se instala por tanto en la misma Casa, tras hacer algunos trabajos de acondicionamiento.

Por Glenn Murray, y su investigación en el Archivo de Simancas, sabemos que “la labor de molino se inicia el 1 de junio de 1662 y se paraliza el 18 de octubre de 1664”. Se contrató con un asentista que adelantaba los gastos del montaje, a cambio de llevarse una parte del beneficio en las acuñaciones.


Ingenio de acuñar por laminación o molino. Potosí. Foto Glenn Murray.

Felipe V y su Gobierno, dispusieron una serie de leyes y ordenanzas, que consideraban necesarias para devolver la estabilidad monetaria a la Corona, tras las sucesivas crisis del siglo XVII, pues se había heredado una moneda de baja calidad y con pérdida de prestigio. Entre las disposiciones legales destaca la orden de la Real Junta de Comercio y Moneda de 9 de junio de 1728, donde se cambian los tipos monetarios y se reducen a tres las Casas de Moneda de la Metrópoli; a saber, Madrid, Segovia y Sevilla. Se mantienen para América las Casas de Moneda existentes, incorporando por Cédula en 1731 la ceca de Guatemala y en 1734 la de Santiago de Chile.[22]

Esta reglamentación, supuso el cierre definitivo de la Casa de Moneda de Burgos en la calle San Juan, habiendo sido una de las Instituciones más longevas de la Corona en la Ciudad, dejando tras de sí una historia de casi seis siglos.

Con la llegada de las tropas napoleónicas a la ciudad, a finales de 1808, se decretaron expropiaciones a los enemigos de la nación francesa. Así, un decreto de Napoleón, llegó a la Junta Municipal, determinando, entre otras, la ocupación de las haciendas del Duque de Medinaceli. Esto supuso, que mientras los franceses ocuparon Burgos, el edificio de la Casa de la Moneda, en esos momentos, en manos del Duque, pasaba a albergar la tropa y caballería napoleónica.

Ya en el primer tercio del siglo XIX, los descendientes del Duque de Lerma, vendieron el edificio de la antigua Casa de la Moneda en la calle San Juan, a la familia Barbadillo, ricos propietarios provenientes de Covarrubias. Así, sabemos que, Doña María Paz Barbadillo Pueyo, heredó de su padre Norberto Barbadillo al fallecer, la casa número 61(numeración antigua) de la calle San Juan “titulada de la Moneda”, valorada en 83.000 reales. Doña María Paz Barbadillo casó con Don Manuel Ruiz Zorrilla[23] en 1856, y poco más tarde vendieron la Casa de la Moneda al abogado Ángel Aparicio, que la derribó años después para levantar una propia, debido a su ruina inminente.[24]


Lo único que da cuenta del recuerdo del establecimiento real, es la calle que el Ayuntamiento dedicó a la Casa de la Moneda, donde antaño discurría la esgueva, y el escudo que se conserva en la fachada de la casa actual.

Escudo de se conserva de la Casa de Moneda de Burgos en la actual casa número 5 de la calle San Juan.

Junto a la Casa de la Moneda burgalesa, existió siempre un puente que salvaba la esgueva y daba paso al Camino de Santiago. Según documenta René Jesús Payo, fue objeto de numerosas reformas en el siglo XVII, como también en 1841, en que, debido a “sus pésimas condiciones”, fue reformado por parte del Ayuntamiento adjudicando los trabajos a Francisco Bárcena. [25] Poco duró la visión del puente, pues diez años después se tomó la decisión de tapar la esgueva para crear una nueva calle.

El Ayuntamiento de Burgos, en el año 1856 determina nombrar como “Calle de la Casa de la Moneda”, a la esgueva cubierta tras la calle de Santander. En el escrito de justificación, se dice que “tras seis años que hace se halla destinada al tránsito público, cuando nuevas casas tienen a ella sus fachadas principales…”, se denuncia la anomalía de que aún no tenga nombre. Exponen en el escrito de justificación, que la calle nueva que se ha abierto, discurre por la antigua esgueva denominada de la moneda, y por ello el Ayuntamiento propone perpetuar el recuerdo de que “en tiempos de los Reyes de Castilla, era Burgos casi la única Ciudad de toda ella, que tenía el privilegio de acuñar moneda real…”.[26]


                            Jesús Ojeda Calvo

                            26 diciembre 2024.


  

Fuentes:

- A.G.S. Contaduría Mayor de Cuentas-3ª época, leg.2403.

- A.G.S Consejo y Juntas de Hacienda, leg.1415

- AMB HI-2980 Cédula del rey Enrique III en que concede licencia para derribar un póntido que estaba encima de la puerta de la Casa de la Moneda. 1403.

- AMB HI-C3-8-6/1 Dos libros de visitas a la Casa de Moneda de Burgos. 1578-1661.

 

Bibliografía:

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- CÁMARA FERNÁNDEZ y MAÑERU LÓPEZ. La Casa de la Moneda de Burgos en el siglo XVII (1600-1630). Boletín Institución Fernán González. Burgos. Año LXXVII nº217 (1998/2).

- GONZÁLEZ DÍEZ, Emiliano. Colección Diplomática del Concejo de Burgos (884-1369). Instituto de Estudios Castellanos. Burgos 1984.

- IBÁÑEZ PÉREZ, Alberto C. Burgos y los burgaleses en el siglo XVI. 1990. Ayuntamiento de Burgos

- LADERO QUESADA, M. Á. Monedas y políticas monetarias en la Corona de Castilla (siglos XIII al XV). XXVI Semana de Estudios Medievales. Estella. 19-23 Julio 1999. Gobierno de Navarra, Pamplona, 2000

- MARTÍNEZ DÍEZ, G. en su libro La Ciudad de Burgos en su Historia. Ayuntamiento de Burgos. 2009

-PAYO HERNANZ, René Jesús. Historia de los puentes de la ciudad de Burgos; En obra colectiva ”Puentes singulares de Burgos” Coordinador Miguel Ángel Moreno Gallo. 2018. Diputación Provincial de Burgos.

- RILOVA PÉREZ, Isaac. De París a Burgos. Ruiz Zorrilla y los Barbadillo de Covarrubias. Colección  Academos.  Aldecoa 2022.Burgos. 

- ROMA VALDÉS, Antonio. Emisiones medievales monetarias y castellanas de la Edad Media. Organización, economía, tipos y fuentes. Textos de Numismática Número 2 Morabetino.es 2010

-ROMA VALDÉS, Antonio y BRAÑA PASTOR, J.L. El vellón castellano del siglo XV. Textos de Numismática Número 3. Morabetino .es 2010

- RUIZ TRAPERO, María. La reforma monetaria de Felipe V; su importancia histórica. Universidad Complutense 2013. Madrid.

- SÁENZ-BADILLOS, A., TARGARONA, J. Diccionario de autores judíos (Sefarad. Siglos X-XV). (Córdoba: El Almendro, 1990).

- SÁINZ VARONA, Félix-Ángel. Dos libros de visitas a la Casa de la Moneda de Burgos. NUMISMA. Número 204-221, 1987-1989

- SEBASTIÁN MORENO, J. La ceca burgalesa y la difusión de su moneda como indicador de la dominación de Burgos en el área regional: análisis comparado. Estudios Medievales Hispánicos, 1 (2012)

Fotografías:

-ARS MEDIA

-Museo del Prado.

-Glenn Murray



[1] BARTOLOMÉ ARRAIZA, Alberto; SÁINZ VARONA, Félix Ángel: “Catálogo exposición La Ceca de Burgos”. Monasterio de San Juan junio 1983. Ayuntamiento de Burgos. p.11

[2] ROMA VALDÉS, Antonio:” Emisiones medievales monetarias y castellanas de la Edad Media. Organización, economía, tipos y fuentes. Textos de Numismática Número 2 Morabetino.es 2010 p.74

[3] GONZÁLEZ DÍEZ, Emiliano: “Colección Diplomática del Concejo de Burgos (884-1369)”. Instituto de Estudios Castellanos. Burgos 1984.

[4] Cortesano judío que vivió en Toledo, aunque, como su nombre indica, su familia procedía de Barcelona. Ocupó cargos de importancia en las finanzas castellanas en tiempo del Rey Sancho IV de Castilla, hijo de Alfonso X (1284-95). Si los últimos años del reinado de Alfonso el Sabio habían sido poco propicios para los judíos toledanos, el que el nombre del Barchilón aparezca en los libros de la Cancillería Real de 1284, significa que al comenzar el nuevo reinado vuelven a ocupar posiciones de influencia. SÁENZ-BADILLOS, A., TARGARONA, J. Diccionario de autores judíos (Sefarad. Siglos X-XV). (Córdoba: El Almendro, 1990).

Gracias a su amistad con el Conde Don Lope de Haro, el Rey Sancho le arrienda por dos años el derecho de acuñar moneda de oro, la recaudación de impuestos de los judíos, las multas, etc. Su firma aparece en hebreo en documentos firmados por el propio Rey, sin que la caída en desgracia y posterior ejecución de Don Lope de Haro corte su carrera.

[5] AMB HI-2980

[6] SEBASTIÁN MORENO, J. La ceca burgalesa y la difusión de su moneda como indicador de la dominación de Burgos en el área regional: análisis comparado. Estudios Medievales Hispánicos, 1 (2012) p.248

[7] CÁMARA FERNÁNDEZ y MAÑERU LÓPEZ. La Casa de la Moneda de Burgos en el siglo XVII (1600-1630) Boletín de la Institución Fernán González, Nº 217, 1998. p.354-391.

[8] CÁMARA FERNÁNDEZ y MAÑERU LÓPEZ. Op.cit. p.355

[9] IBÁÑEZ PÉREZ, Alberto C. Burgos y los burgaleses en el siglo XVI. 1990. Ayuntamiento de Burgos p.156

Destaca el autor que la reforma del siglo XVI se hizo aprovechando la madera del edificio anterior, y con muros de emplenta en vez de piedra, con un importe de 300 ducados, lo que nos da idea de la austeridad del edificio en contraste con la función que realizaba.

[10] La traza de estas dos chimeneas se conserva en un libro de Protocolos Notariales del AHPB-5.900

[11] ROMA VALDÉS, Antonio:” Emisiones medievales monetarias y castellanas de la Edad Media. Organización, economía, tipos y fuentes. Textos de Numismática Número 2 Morabetino.es 2010

[12] IBÁÑEZ PÉREZ, Alberto C. Burgos y los burgaleses en el siglo XVI. 1990. Ayuntamiento de Burgos. p.157

[13] ROMA VALDÉS, Antonio y BRAÑA PASTOR, J.L. El vellón castellano del siglo XV. p.24

[14] BARTOLOMÉ ARRAIZA, Alberto; SÁINZ VARONA, Félix Ángel: “Catálogo exposición La Ceca de Burgos”. Monasterio de San Juan junio 1983. Ayuntamiento de Burgos. P.20

[15] BARTOLOMÉ ARRAIZA, Alberto; SÁINZ VARONA, Félix Ángel: “Catálogo exposición La Ceca de Burgos”. Monasterio de San Juan junio 1983. Ayuntamiento de Burgos. P.20

[16] SÁINZ VARONA, Félix-Ángel. Dos libros de visitas a la Casa de la Moneda de Burgos. NUMISMA. Número 204-221, 1987-1989 P.149

[17] Las esguevas que recorrían el núcleo urbano amurallado de la Ciudad, también dieron problemas de inundaciones. MARTÍNEZ DÍEZ, G. en su libro La Ciudad de Burgos en su Historia, Ayuntamiento de Burgos 2009, p.129, nos cuenta cómo una riada de la esgueva de la Moneda del 21 de febrero de 1286, “arrancó de su lecho a un enfermo, que fue hallado más tarde muerto, en un arco del puente de Santa María”. MURRAY documenta en Simancas, como la propia Casa de la Moneda se inundó durante el invierno de 1680-81, con pérdida de metales y destrucción de hornos. Y debido a la cercanía del arroyo. Seguro que no era la primera vez. A.G.S Consejo y Juntas de Hacienda, leg.1415

[18] LADERO QUESADA, M. Á, Monedas y políticas monetarias en la Corona de Castilla (siglos XIII al XV). XXVI Semana de Estudios Medievales. Estella. 19-23 Julio 1999. Gobierno de Navarra, Pamplona, 2000 p.145

[19] Alonso Antolínez, además de ser teniente de Tesorero de la Casa de la Moneda, también era el Alcaide del Castillo de Burgos, ambos cargos delegados por el Duque de Lerma que los obtuvo en 1601 con carácter perpetuo.

[20] IBÁÑEZ PÉREZ, Alberto C. Burgos y los burgaleses en el siglo XVI. 1990. Ayuntamiento de Burgos. p.162

[21] A.G.S. Contaduría Mayor de Cuentas-3ª época, leg.2403. Información facilitada por Glenn Murray. Lo que llaman el “pradillo de San Ildefonso”, corresponde con lo que a finales del XIX ocuparía el Mercado de abastos, al inicio de la actual Avenida del Cid. También en el XIX a esa plaza se le llamó del carbón por ser el lugar donde se vendía.

[22] RUIZ TRAPERO, María: ”La reforma monetaria de Felipe V; su importancia histórica”. Universidad Complutense 2013. Madrid. p.391

[23] Manuel Ruiz Zorrilla, natural de El Burgo de Osma, fue un político español de ideología republicana, que asumió el cargo de Ministro de Fomento y de Gracia y Justicia durante el Gobierno Provisional constituido tras la Revolución Gloriosa de 1868 y Jefe de Gobierno con Amadeo I.

[24] RILOVA PÉREZ, Isaac: “De París a Burgos. Ruiz Zorrilla y los Barbadillo de Covarrubias”. Colección Academos. Aldecoa 2022.Burgos.  p.127,145 y 323 Ángel Aparicio era Procurador del Juzgado de Instrucción de Burgos, y al mismo tiempo era el administrador de las casas de los Barbadillo en Burgos, participando a su nombre en muchos remates de venta de bienes del Estado.

[25] PAYO HERNANZ, René Jesús: ”Historia de los puentes de la ciudad de Burgos”; En obra colectiva  ”Puentes singulares de Burgos” Coordinador Miguel Ángel Moreno Gallo. 2018. Diputación Provincial de Burgos, p.169

[26] AMB 12-404 Rotulación de calles número 28. Año de 1856